Lima, 31 de marzo de 2006

 
   
 

“El Pontificado de Juan Pablo II
supuso una revolución en el pensamiento”,
afirma el cardenal Juan Luis Cipriani

El purpurado recordó en la Universidad de Navarra la figura del Papa polaco en el aniversario de su muerte

Cardenal Juan Luis Cipriani

El cardenal y arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani. Foto: Manuel Castells

El cardenal y arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, manifestó con motivo del primer aniversario de la muerte de Juan Pablo II que “su Pontificado ha supuesto una revolución en el pensamiento contemporáneo”. “Supo despertar a una cultura que andaba confundida con las riquezas, la tecnología, las ideologías y la violencia”, afirmó el purpurado peruano durante su visita a la Universidad de Navarra, donde estudian ocho seminaristas y un sacerdote de su diócesis.

Según el cardenal, lo más importante del pensamiento de Juan Pablo II fue su manera de entender al hombre: “Con su primera encíclica, Redemptor hominis, demostró que, desde que Dios se hizo hombre, el hombre es camino hacia Dios”, explicó el cardenal.

Juan Luis Cipriani señaló también la dificultad de resumir en pocas palabras las cualidades de Juan Pablo II, al acercarse el primer aniversario de su muerte: “Gozaba de una personalidad muy rica, pero armonizada en la unidad de algunos valores”. En este sentido, destacó su amor por la verdad. “Para él era una pasión dominante que abarcaba toda su personalidad. Cualquier tema sabía referirlo con rapidez a la verdad: la familia, la justicia o el orden político”.

Otro aspecto vital del Papa polaco era su amor a la patria y a sus tradiciones: “Era un verdadero polaco. No entendía ninguna separación entre cultura, música, poesía, su historia llena de invasiones, el amor a la Virgen…”. Gracias a esa cualidad, aseguró, pudo servir a Dios para terminar con la división entre Este y Oeste, con la caída del Muro de Berlín.

El significado de “No tengáis miedo”

Por último, el cardenal quiso desglosar el significado de sus primeras palabras desde la cátedra de Pedro: “No tengáis miedo”. Comentó que, con su magisterio, demostró el significado de esa exhortación: “No tengas miedo al camino de tu vida, a la verdad de tu vida, a la dignidad de la vida humana desde el principio, a la libertad…”

También lo definió como un hombre con una pasión que atrajo a personas de todas las razas e ideologías, que estuvieron arrodilladas ante su cuerpo yacente en la plaza de San Pedro: “Esa imagen nos ha hecho pensar a todos que su bondad también ha sido una revolución para el mundo de hoy”, declaró.

Fuente: Universidad de Navarra

   
 

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