Lima, 15 de mayo de 2006

 
   
 

Con la Virgen no se puede hacer ficción; quien vende a su madre no merece vivir

El Arzobispo de Lima y Primado del Perú volvió a poner de manifiesto su posición en contra de la película “El Código Da Vinci”, la cual “duda de la divinidad de Cristo y se burla de la fe católica aduciendo que es ficción”. Asimismo invitó a los fieles a recurrir más a la Virgen María para la conversión durante una misa en honor de la Virgen de Fátima el último sábado organizada por Los Heraldos del Evangelio.

El Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne pidió buscar más la verdad dado que “sin ella no hay futuro” en razón de la víspera “bochornosa” de la película que pone en duda la divinidad de Cristo, de la Virgen María y, en términos generales, minimiza la fe cristiana.

“Con la Virgen no se puede hacer ficción; quien vende a su madre no merece vivir”, fueron sus palabras al respecto, agregando luego que no es necesaria la violencia, sin embargo es necesario que “despertemos ese fondo donde están los principios fundamentales de toda persona. Que pena me da que en un país mayoritariamente católico colaboremos haciendo ganar dinero a quien distribuye y produce esta película”.

Recurrir a María

Durante una misa celebrada el último sábado en el Coliseo del Colegio San Agustín en honor de la Virgen de Fátima, el Purpurado recordó que un 13 de mayo de 1917 la Madre de Cristo se presentó ante tres pastores para revelarles tres mensajes sobre lo que en aquel momento era el futuro de la humanidad. Ella se vuelve a hacer presente con un solo objetivo: “Salvar a las almas”.

Seguidamente expresó que “el mensaje de Fátima en el fondo es el anuncio de lo que después se cumplió: iba a ser un siglo XX de mártires”. Así puso como ejemplo a algunos predecesores de Benedicto XVI que, en su afán de extender el Evangelio, sufrieron muchas dificultades: “Así podemos ir viendo la historia de estos Papas que han caminado en esa oscuridad de martirio del siglo XX, anunciado todo por María”.

Incluso, en dicho mensaje se preveía el atentado que sufrió Juan Pablo II: “En 1917 la Virgen les decía a los niños que sino buscamos desagraviar a Dios, sino hacemos penitencia, veremos a un hombre de blanco que cae abatido por las balas.”

Es por esa razón que en la actualidad se ha generado un gran desafío no solo para la humanidad, sino para todo el mundo católico: abrirle la puerta al Señor para aceptar y hacer lo que Él quiere de nosotros, sin embargo, dado que “uno no puede convertirse solo, pidámosle a la Virgen para convertirnos sin miedo”.

“Estamos inaugurando una nueva etapa –añadió el Cardenal– en la vida de la humanidad, llena de esperanzas y optimismo pero estamos en un final de una oscuridad especialmente dura”, razón por la que “no podemos seguir jugando con la verdad o el relativismo que el Papa lo ha considera como la ‘dictadura moderna’”.

Ese cambio se dará a través de la mujer, cuando esta “vuelva a recuperar su dignidad y grandeza”. Justamente respecto a la mujer, el Cardenal Juan Luis Cipriani mandó un saludo a todas las madres en una fiesta dedicada a ellas este último domingo.

Por otro lado, felicitó a los Heraldos del Evangelio, presentes en la Celebración Eucarística, por llevar “la oración del rosario a todos los rincones; están haciendo una labor maravillosa”.

 

   
 

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