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Lima, 01 de noviembre de 2006 |
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Nadie puede suprimir un deseo de más justicia, de más verdad y de más felicidad Arzobispo de Lima pidió al Señor de los Milagros que nos convierta y nos acerque nuevamente a la Misa dominical. Comentó que cuando vemos tanto atropello a la justicia, cuando nos sentimos tan débiles, ante ese poder anónimo que atropella nuestra libertad, nuestra familia, nuestra dignidad nos quedamos en la duda de porqué Dios permite todo eso. “La iglesia nos enseña que hay una vida eterna, y ese juicio final va a restablecer la verdad, pero no esperemos al futuro, es necesario que en nuestra vida actual busquemos la presencia de Jesús, porque él adelanta en nuestra alma a la eternidad y nos ayuda a saber qué queremos cada uno de nosotros”, afirmó.
El que cree en Dios no está solo Durante su homilía de la Solemnidad de Todos los Santos, el Arzobispo de Lima, señaló que quien cree en Dios nunca estará solo, ni en la vida ni en la muerte. “Es bueno que recordemos que pertenecemos a esa gran familia de los santos, esos millones de hermanos nuestros que a lo largo de los siglos han sabido amar al Señor y que hoy gozan de su presencia”.
Por otro lado, indicó que una de las lecciones que deja el Señor de los Milagros es que en la vida de cada uno de nosotros, hay algo divino que Dios ha puesto dentro, y nos toca a cada uno descubrirlo, ya sea en los hijos, en los padres, en el trabajo, en nuestro esfuerzo, y en nuestra lucha diaria. “La historia de nuestra vida tiene mucho que ver con la historia del mundo. No nos escondamos de los ojos de Dios, deja que actúe en nuestra alma”, afirmó. La Iglesia está viva Otra de las lecciones más importantes que deja el mes morado, es que ha mostrado que la Iglesia está viva, es joven, y lleva en sus enseñanzas el futuro del mundo. Por eso, nos da mucha paz saber que el Santo Padre, los obispos y sacerdotes, con las enseñanzas de la Iglesia nos marcan el camino del futuro. No tener miedo al sufrimiento
“El Señor nos salva con su paciencia, siempre nos espera y nos busca, en cambio los hombres se destruyen con la impaciencia, con el insulto, la envidia y la mentira. La Iglesia no nos promete éxito, sino felicidad y amor”, añadió. Agradecimientos del Arzobispo de Lima El Cardenal Juan Luis Cipriani agradeció finalmente a las Madres Carmelitas Descalzas, del Monasterio de Las Nazarenas, a la Hermandad del Señor de los Milagros, a las cantoras, a la banda de música de la Policía Nacional del Perú, a las autoridades, a la Policía Nacional del Perú; y, especialmente a los medios de comunicación por haber difundido en este mes la devoción al Señor de los Milagros. Concluida la Santa Misa, se entonó el Himno nacional del Perú; y, a continuación, el Himno de la Hermandad del Señor de los Milagros. Luego, se dio inicio a la procesión, la cual fue acompañada por una multitud de fieles congregados en las avenidas Tacna y el jirón Huancavelica. Entre las autoridades presentes en la Misa por la Nación, estuvo el Ministro de Salud, Dr. Carlos Vallejos Sologuren, quien estuvo acompañado de su esposa e hijas así como representantes de la Municipalidad de Lima. Se estima que a las cinco de la tarde aproximadamente, la venerada
efigie del Señor de los Milagros ingresará al Monasterio
de las Hermanas Nazarenas Carmelitas Descalzas, donde permanecerá
hasta su próxima salida, prevista para abril del 2006, mes en
que tendrá lugar la tradicional Semana Santa. |
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Sala
de Prensa |
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| [Reseña histórica de
la arquidiócesis] |