Lima, 27 de setiembre de 2006

 
   
 

Sigamos el ejemplo del Beato Padre Luis Tezza de dar nuestra vida por el prójimo

Durante su homilía por el 35° Aniversario de fundación de la Clínica Padre Luis Tezza, el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne resaltó la importante labor del ahora beato italiano que a sus 59 años llego al Perú, y que hoy es ejemplo de esfuerzo y amor al prójimo para la Congregación de la Hijas de San Camilo.

El Arzobispo de Lima señaló que el Beato Padre Luis Tezza es el más claro ejemplo de la unión de una persona con Dios, “fue un hombre que aceptó la voluntad del Señor; y cuya misión, encomendada por Dios, no fue la de fundar una clínica, levantar un hogar o una casa, sino la de ir como visitador, reformar la comunidad camiliana en Lima y dar vida a la Congregación de las Hijas de San Camilo”.

“Cuando vemos hoy el fruto de esa misión solo nos queda decir gracias, por las personas beneficiadas, por la fe, por la obediencia y por todo lo que nos dejó el Padre Luis Tezza. Esa es precisamente su mejor muestra de santidad porque él nunca tuvo tiempo para pensar en el mismo, la misericordia lo removió de tal manera que su vida era de los demás”, expresó el Pastor de Lima.

Manifestó que el mundo ha desecho la palabra amor, porque se llama amor a cualquier cosa sin saber siquiera lo que es, sin embargo, nos cuesta rezar el rosario sin distraernos, nos cuesta perdonar, y nos cuesta servir el prójimo como lo hizo el Padre Luis Tezza.

Agregó que el beato italiano no se derrumbó en su misión de seguir ayudando a los más necesitados, pero cuántos de nosotros nos derrumbamos cuando suceden cosas en casa, cuántos padres de familia se quedan sin cumplir con su misión o cuántos obispos y cardenales nos quedamos en el camino.

Al concluir su homilía, el Cardenal Cipriani agradeció la invitación del Padre Miguel Diez Medina, párroco de la Iglesia Nuestra Señora del Consuelo, al cuerpo médico de la Clínica Padre Luis Tezza, y a la Congregación Hijas de San Camilo.

Durante la Santa Misa también se dio lectura a la carta enviada por Su Santidad el Papa Benedicto XVI, donde expresa su saludo por el aniversario de la clínica que lleva el nombre del beato italiano, y felicita a sus miembros por seguir una de las vocaciones más bonitas que es la de atender a los enfermos.

El Padre Tezza en el Perú

El Padre Luis Tezza llegó a Lima el 19 de junio de 1900, luego de 47 días de viaje, con el propósito de reunificar las comunidades del Perú a la Orden de los Camilos.

Conseguido la empresa, se decidió que el Padre Tezza se quedara para consolidar la misión de los Camilos en el país. Aquí, a pesar de los múltiples cargos en que fue designado, se pasó horas y horas confesando, tanto en los conventos como en parroquias, y colegios. Incluso, el Obispo de Chachapoyas, Emilio Lisson -quien llegó a ser Arzobispo de Lima- dijo que al oírlo, "tuvo la impresión de ver a un segundo San Francisco de Sales".

La labor espiritual del padre Tezza se concentró en 4 hospitales, la cárcel femenina, la escuela correccional, la escuela normal y 4 colegios para confesiones e instrucción religiosa, sin contar los llamados de día y de noche para asistir a los moribundos a domicilio. Para todo este trabajo, el padre Tezza sólo contaba con la ayuda de 11 sacerdotes.

El 26 de setiembre de 1923, el padre Tezza expira santamente, rodeado por la comunidad, en la Casa de "Santa María de la Buena Muerte", en Lima. En 1948 sus restos mortales fueron trasladados a Buenos Aires en la Capilla de la Casa Provincial.

El 4 de noviembre de 2001 el Padre Tezza fue beatificado en Roma por el Santo Padre, Papa Juan Pablo II, en una ceremonia especial a la que asistió el Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima y Primado de la Iglesia peruana.

 

   
 

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