Lima, 5 de abril de 2007

 
   
 

El Señor nos pide una coherencia Eucarística

El Cardenal Juan Luis Cipriani, celebró esta noche - 5 de abril- en la Basílica Catedral, la Misa del Jueves Santo, denominada también la Misa de la Cena del Señor, donde se conmemora, principalmente, la institución de los Sacramentos de la Eucaristía y del Orden Sacerdotal.

El Arzobispo de Lima señaló que el Señor nos pide una coherencia eucarística, es decir, que quien recibe el Cuerpo de Cristo debe comportarse de tal manera que los demás puedan decir “ahí va Cristo”.

Manifestó que nuestras mamás, abuelas y aquellas mujeres mayores, son hoy de manera especial una guía para este mundo, son la reserva de lo que es la fe de nuestro pueblo.
“Gracias, mamás y abuelas, sigan enseñando a sus hijos y a sus nietos, que Jesús está realmente presente, que nos ama y nos busca”, añadió.

Señaló que la Eucaristía nos incorpora a la vida eterna. “Es ahí donde hay un amor sin medida, donde está la alegría total, la paz eterna, todas nuestras necesidades cubiertas, la belleza infinita, el trato y el cariño entre todos, la familia estrechada en un gran abrazo, y donde no hay injusticia ni mentiras”.

Señaló también que la Eucaristía nos asoma a esa sabiduría, a esa paz, a ese cariño con nuestros padres, a ese proyecto divino donde todos somos iguales, buenos y alegres.

“El poder no redime, sino el amor”

El Cardenal Juan Luis Cipriani indicó que no es el poder el que redime, sino el amor. “El mundo está redimido, el bien ha vencido al mal y la verdad a la mentira, es en nuestro corazón donde se da esa batalla”.

“La redención la ha hecho Jesús, y la estamos recordando en esta Semana Santa, pero la redención de cada uno, de nuestra vida, está en nuestras manos porque Jesús está a la puerta queriendo salvarnos. Dejémoslo entrar, reconozcamos nuestras faltas, y no tengamos miedo. Jesús es fuente de agua que sacia la sed para siempre, sólo en Él nuestro corazón se aquieta”, dijo.

Al concluir, pidió al Señor que le dé espíritu a la juventud, a los matrimonios, a las familias y a todos los gobernantes, para que con esa oración y meditación, podamos humanizar más el mundo de hoy.

Culminada la homilía de la Misa de Jueves Santo, el Cardenal Cipriani lavó los pies de doce ancianos del Asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, en Breña, recordando el deber de la Iglesia para servir con humildad a los más necesitados e imitando el gesto de Jesucristo quien en la última cena lavó los pies de los doce apóstoles.

Al terminar la celebración eucarística, el Cardenal Cipriani trasladó el Santísimo Sacramento a un altar preparado especialmente, al que la tradición católica llama "Monumento", y que está instalado dentro de la Basílica Catedral. Allí recibirá el homenaje de los fieles limeños hasta la 11 de la noche de hoy jueves.

   
 

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