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Lima, 3 de agosto de 2007 |
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Arzobispo de Lima pide a jueces vivir la solidaridad social Con motivo del día del Juez y de celebrar el 186 aniversario de la creación de la Corte Suprema de Justicia de la República, el Arzobispo de Lima, Cardenal Juan Luis Cipriani celebró una Misa de acción de Gracias en la Basílica Catedral de Lima en la que estuvieron presentes el presidente del Poder Judicial, Dr. Francisco Távara Córdova, su esposa y magistrados
El Pastor de Lima aprovechó la ocasión para citar a Raúl Ferrero Rebagliati, insigne jurista y hombre cristiano a carta cabal, al mencionar que “el progreso espiritual de un pueblo se mide ciertamente por el grado de independencia real de que gocen sus jueces y de ahí que las democracias tienen un respeto casi religioso por la autonomía de su organización judicial”.
El Arzobispo de Lima recogió también unas palabras pronunciadas por el Siervo de Dios Juan Pablo II en las Naciones Unidas y que él definió como la solidaridad social, la cual “nos obliga a contemplar el ejercicio de nuestra libertad a la luz de nuestra responsabilidad y grandeza como jueces”. “La solidaridad social es acudir en esta función judicial en el uso de la libertad y responsabilidad para lograr esa dignidad y grandeza de la función de juez”, explicó el Pastor de Lima. La libertad debe orientarse a la verdad y al bien “La lógica interna de la libertad –prosiguió el Cardenal Cipriani- hace que esté ordenada a la verdad y al bien y que se realiza en la búsqueda de la verdad y del bien. Separada de la verdad, la libertad decae y se convierte en libertinaje. En la vida social se convierte en arbitrariedad, en atropello y abuso del más fuerte; es decir, se instala la corrupción”. “Es necesario que en la administración de justicia busquemos siempre esta ética de la solidaridad social, si se quiere que la participación, el crecimiento económico y que una justa redistribución de los bienes se promuevan de modo equitativo y caracterice el futuro de nuestro país”, añadió. Nueva esperanza El Pastor de Lima invitó a los jueces en su día “a vivir una nueva esperanza, que nos exija desterrar del futuro el pesimismo o el conformismo, ambas expresiones de decaimiento espiritual. Comprendo hermanos que ante la desproporción, entre las limitaciones de cada uno y la tarea que cada uno tiene por delante, es fácil que la nube de cierto decaimiento pase por cada uno de nosotros porque no hay poder económico que pueda retribuir dignamente lo que se le pide a un juez. No es fácil contemplar la enorme carga procesal y ver con esperanza el mañana. Lo entiendo, lo comparto y lo comprendo”. “La esperanza unida a la confianza son expresiones de la responsabilidad que tienen en esta delicada función y surge de la propia conciencia en la que el hombre está a solas con Dios”, dijo el Cardenal Cipriani. “Permitan que les recuerde, señores jueces, ustedes son la conciencia moral del país, los invito a caminar por el camino de la solidaridad social. (..) Que todo esto no parezca una utopía irrealizable. (..) Son palabras de cariño y estima. Por el contrario, los animo a que asuman el riesgo de la solidaridad social y de esa manera sabrán saborear el riesgo de la libertad que nos ayude a vivir con pasión la vocación noble y sublime de administrar justicia”, expresó. Finalmente, el Cardenal Juan Luis Cipriani se refirió a los
familiares de los jueces y de la familia judicial, pues “cuántas
veces son un apoyo, compañía y estímulo insustituible
para la vida del juez” e invocó a Nuestra Señora,
la Virgen del Carmen para que “acompañe a cada juez en
la apasionante tarea de administrar justicia”. |
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