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Lima, 8 de agosto de 2007 |
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Misa por 350 años de la muerte del Venerable Padre Urraca El Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne celebró el martes 07 de agosto una misa por los 350 años de la muerte del Venerable Padre Fray Pedro Urraca, en la cual pidió a la multitud de fieles congregada en la Basílica Nuestra Señora de la Merced imitar el amor a la cruz de este religioso mercedario.
“El Padre Urraca no es que fuera un hombre especial (..) sino que se abandonaba en Dios, y en respuesta a ello, el Señor le dio tal fuerza, amor y fe que para él no había dolor, no había noche y no había sufrimiento porque estaba con Dios, y con ese amor todo lo podía”, expresó. El Cardenal Cipriani comentó que el Venerable Fray Pedro Urraca hacía el vía crucis por las noches, cargaba con su cruz y se encontraba con el Señor en ese camino al que él tenía tanta devoción.
El Cardenal Cipriani animó a los todos los fieles devotos del Padre Urraca –con ocasión de esta fecha tan especial- ponerse el propósito de orar a Dios con más frecuencia. Pidió también al Padre Pedro que nos enseñe a orar, a no tener temor a lo que Jesús nos pueda pedir, y que nos enseñe a abrazarnos a esa Cruz que sí es de Cristo, y no esa cruz que uno se imagina, una cruz desagradable, pesimista y complicada.
El Pastor de Lima recordó cómo el padre Urraca era un hombre que atraía la amistad de miles de personas por su bondad y recordó cómo este hombre entregaba su cuerpo al sacrificio sin temor al dolor que le podría conllevar esa decisión personal heroica. En la Santa Misa por los 350 años de la muerte del Venerable Padre Urraca, concelebraron junto con el Cardenal Juan Luis Cipriani;Monseñor Salvador Piñeiro, obispo castrense y sacerdotes de la Orden de los Mercedarios en Lima.
El Venerable Fray Pedro Urraca nació en la Villa de Jadraque, en Aragón, España, en 1583, en el seno de una familia de labriegos campesinos. Cruzó el océano llamado por un hermano mayor que era fraile franciscano en Quito. El 2 de Febrero de 1605 profesó solemnemente de manos del Obispo López de Solís y aún novicio se lanzó a predicar con gran simpatía y afabilidad. Desde muy joven ingresó en la Orden de los Mercedarios. En 1648 el Padre Urraca dejó el convento de Quito y viajó a Lima donde falleció el 7 de Agosto de 1657 en olor de santidad. En el Perú su devoción está muy extendida. Su causa de Beatificación se inició en Roma el 29 de Abril de 1682. Sus virtudes heroicas fueron proclamadas el 31 de Enero de 1981 y fue declarado Venerable por el Papa Juan Pablo II. |
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