Lima, 14 de enero de 2007

 
   
 

No podemos vivir sin celebrar los misterios de la Eucaristía Dominical

Este domingo 14 de enero, el Cardenal Juan Luis Cipriani, presidió la Misa de Acción de Gracias o ‘Te Deum Andino’, con las comunidades quechuahablantes residentes en Lima, con motivo del 472 aniversario de fundación de esta ciudad, que se conmemora el próximo jueves 18 de enero.

Vestidos con atuendos típicos y acompañados por más de 30 santos patrones, las comunidades andinas residentes en Lima participaron de la Santa Misa en la Basílica Catedral para agasajar a esta ciudad por su 472 aniversario de fundación.

El Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, Arzobispo de Lima, concelebró con el Padre Juan Serpa, Vicario Pastoral de la Comunidad Quechuaparlante, el acto litúrgico que desde 1996 se oficia en la Iglesia Primada en quechua y castellano, con la masiva participación de fieles provenientes de distintos pueblos andinos del país.

El Pastor de Lima, señaló que el domingo tiene tal fuerza en nuestra vida, que nunca dejamos de asistir a la Santa Misa y a la Eucaristía dominical, porque nos salva en la Cruz, nos alimenta en la Eucaristía y nos resucita. “No podemos vivir sin celebrar los misterios de la Eucaristía Dominical”.

Resaltó la grandeza de la fe católica, al poner el domingo, instituido por Jesucristo, como el día central de la semana. Por eso, “invito a todos a que vuelva a nacer esa esperanza y esa alegría de acudir al templo”.

También afirmó que en este día, en que la Iglesia celebra el “Día del Migrante”, existe una familia unida a Cristo, luego está nuestra familia, unidos y fieles al matrimonio, la vida, y el respeto a la educación.

“No olvidemos el valor espiritual de las cosas”

El Arzobispo de Lima manifestó que Dios se alegra al ver reunido en el templo toda esa variedad de imágenes, culturas, lenguas, devoción y amor a Dios, Jesús y María; siempre y cuando, esté por delante el valor espiritual.

“Muchas veces se van perdiendo esas costumbres -que recibimos de nuestros padres y abuelos- de rezar, de ir al templo, de acercarnos a la confesión, de rezar el rosario, y de ofrecer ese sacrificio por aquella devoción a María y a Jesús; y poco a poco, se van metiendo otros aspectos que ya no son de la fe católica, y empieza a veces el exceso del consumo del licor y de otras cosas”, expresó.

El Cardenal Cipriani le dio, a la Comunidad Quechuahablante, la misión de cuidar sus tradiciones, de cuidar ese amor a Jesús, María y los Santos, purificándolos, y de no dejar que el dinero los lleve a otras costumbres que no son buenas y que ofenden a Dios.

Agradeció a los sacerdotes, misioneros que recorriendo todos los rincones de la patria fueron sembrando esa semilla de la fe y de la doctrina católica. “Esas devociones que hoy han dado mucho fruto y que este domingo se hacen presente en el corazón de la Iglesia Católica en el Perú, la Catedral de la Sede Primada en Lima”.

Al final de la Santa Misa, un grupo representativo de las hermandades y comunidades quechuas entregaron unos obsequios al Cardenal Juan Luis Cipriani, expresando de esta manera su gratitud y adhesión al Pastor de Lima.

Posteriormente, las diversas hermandades, dirigidas por sus mayordomos y seguidas de sus numerosos fieles, regresaron en procesión con sus santos patronos hacia sus respectivas sedes.


   
 

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