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Lima, 16 de febrero de 2007 |
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Carta a los Sacerdotes de la Arquidiócesis de Lima con motivo del inicio de la Cuaresma de 2007
Salgamos de nosotros mismos – de nuestros pensamientos egoístas, de nuestros sentimientos caprichosos en los que nos confundimos, de nuestros afanes de imponernos a los demás, de las compensaciones de sensualidad y de tantas otras – y abramos nuestra vida entera al gran abrazo de la misericordia del Padre. ¡Nos esperan las almas en el sacramento de la Reconciliación! La mirada a Jesús en la Cruz nos llena de confianza para aprender a mirar nuestra vida con sinceridad y con valentía. Recordemos, hermanos sacerdotes, que la esperanza en la eternidad es la otra cara de la fe en el Dios vivo. La fe en la vida eterna es la aplicación a nuestra propia existencia de la fe en Dios. Y, en consecuencia, solamente podrá revitalizarse si encontramos una nueva relación con Dios, si de nuevo aprendemos a comprender a Dios como alguien que actúa en el mundo y en nosotros mismos. Es decir, si nos convertimos. No olvidemos que al sacerdote que está centrado en sí mismo siempre se le escapa la realidad de la vida eterna. Les deseo un itinerario cuaresmal en un ambiente de oración y de penitencia intenso, pidiendo al Señor de la mies que envíe operarios a su mies (cf. Mt 9,38). Con mi afecto y bendición paternal.
Juan Luis Cardenal Cipriani Thorne
Lima, 21 de febrero del 2007 |
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Sala
de Prensa |
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