Lima, 3 de junio de 2007

 
   
 

Descubramos en el fondo de nuestra alma la Santísima Trinidad

Este domingo 03 de junio, en la Solemnidad de la Santísima Trinidad, el Cardenal Juan Luis Cipriani celebró nuevamente la Santa Misa en la Catedral de Lima, tras su participación en la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe que se realizó en el Santuario de Aparecida (Brasil), reunión que congregó durante dos semanas a más de 250 obispos de América Latina.

El Arzobispo de Lima señaló que la humanidad en la actualidad está viviendo un relativismo donde no importa ni Dios ni el hombre, sino el buscar el éxito, el placer y el dinero.

Indicó que en la sociedad se quiere exaltar lo que es humano, cada hombre y mujer quiere ser dueño de todo lo que les parece; no hay nadie que ponga límites a sus deseos, a sus opiniones y a sus experiencias.

“En ese mundo de egoísmos e individualismos que surge, inmediatamente lleva a una violencia, a un exceso de discusiones, así como a una ruptura de la familia, del orden público y del concierto de las naciones”, añadió.

Asimismo, manifestó que cada sociedad intenta ser independiente de los demás dando pie a la globalización, que si bien mejora las relaciones económicas deja de lado o se olvida de las personas.

Es necesario volver a adorar, a contemplar y a meditar

Por otro lado, el Cardenal Juan Luis Cipriani invitó a todos a preguntarse que lugar ocupa Dios en nuestras vidas.

Comentó que Dios siempre ha querido tener amigos en este mundo, y el amigo es un testigo que da garantía con su palabra, trabajo y sus sentimientos. “Por tanto, quien es amigo de Dios no se necesita decirlo, basta con ver sus buenas acciones”.

Agregó que el testigo de Dios es el santo, por eso era necesario encontrar la salvación volviendo a la santidad, que significa descubrir eso divino en las cosas más normales y sencillas de la tierra, así como el estar en esa armonía de participar del Misterio, “Jesucristo verdadero Dios y verdadero Hombre”.

También dijo que era necesario volver a adorar, a contemplar y a meditar, para así como fruto de todo tener una acción en el ámbito laboral y familiar.

Al concluir, el Arzobispo de Lima invitó a todos a encontrar la santidad y a descubrir en el fondo de nuestra alma la Santísima Trinidad.

   
 

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