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Lima, 18 de marzo de 2007 |
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La PUCP reta al Cardenal Cipriani Federico Prieto Celi El 30 de enero de 1999 Juan Luis Cipriani tomó posesión como Arzobispo de Lima. Debido a esta condición, La Santa Sede le confía, la responsabilidad de asumir el cargo de Gran Canciller de la PUCP, hecho que se efectuó el 24 de marzo de 1999. El gran intelectual José de la Riva Agüero, miró con buenos ojos el nacimiento de la PUCP, a quien legó, a su muerte, el 25 de octubre de 1944, muchos bienes, en un testamento que tiene plena vigencia. Doce años después (1957), la PUCP inscribe los bienes heredados de Riva Agüero en el Registro de Propiedad Inmueble de Lima, sin esperar el plazo de veinte años fijado por el testador para ese acto. En 1964, para remediar esta irregularidad, la Católica subsana esa inscripción y queda como quería su ilustre benefactor, como propietaria de dichos bienes. Este segundo acto es inobjetable y respetado por todos. El mencionado testamento instituye, entre otras cosas, una Junta de Administración de la herencia de José de la Riva Agüero. Junta conformada por el Rector de la Universidad y una persona designada por el Arzobispo de Lima. Así ha funcionado hasta 1994, en la que las dos personas que la conformaban en dicha fecha extralimitaron sus funciones al convenir que la interpretación adecuada de la intención del testador era que la Universidad, propietaria ya de su herencia, administrara asimismo sus bienes. Pero la intención de Riva Agüero, plasmada explícitamente en su testamento, dice que si bien la propiedad de los bienes heredados corresponde a la Universidad, la administración le corresponde a su Junta de Administración, que tiene calidad de “perpetua e insustituible”. Un rector y un representante arzobispal no tienen poder para disolver la Junta ni de traspasar un encargo testamentario. Así las cosas, el Ing. Walter Muñoz, representante del Arzobispo de Lima en la Junta convoca el 15 de febrero al Rector Ing. Luis Guzmán Barrón para reunirse, en sesión de la mencionada Junta, para revisar lo actuado en los doce años siguientes a la indebida disolución de la misma, debido a que con ese acto se había lesionado gravemente la voluntad del testador. Ante la segunda citación del Ing. Walter Muñoz, de fecha 1° marzo, el Rector Ing. Luis Guzmán Barrón, en lugar de acudir a la cita, insólitamente acude primero a una instancia universitaria imprevista y luego, por interpósita persona, interpone una demanda de amparo contra el representante del Arzobispo de Lima. ¿Qué sucederá mañana?. |
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de Prensa |
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| [Reseña histórica de
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