Lima, 29 de marzo de 2007

 
   
 

Misa por Don Álvaro del Portillo

El último miércoles 28 de marzo, en la Parroquia Santísimo Nombre de Jesús, en San Borja, el Cardenal Juan Luis Cipriani celebró la Santa Misa por el 13° Aniversario del fallecimiento de Monseñor Álvaro del Portillo.

Concelebraron con el Cardenal Juan Luis Cipriani, el Arzobispo emérito de Arequipa, Monseñor Luis Sánchez Moreno; Monseñor José Luis López Jurado, Vicario regional del Opus Dei, y otros sacerdotes de la arquidiócesis.

Durante su homilía, el Arzobispo de Lima manifestó que en Monseñor Álvaro del Portillo y San Josemaría Escrivá de Balaguer vemos como la Eucaristía era el centro, la raíz, y la razón de ser de sus vidas. “Era el lugar donde estos hombres y tantos santos encontraron la fuerza para la misión, y el amor para darlo a los demás”.

Señaló que Monseñor Del Portillo fue un gran conocedor de la Sagrada Escritura, y de una profundidad intelectual que lo llevó a servir a la Iglesia en multitud de dicasterios de la Santa Sede.

“Todo ello lo hacía con tranquilidad y en silencio, hecho que lo llevó a tener un prestigio en Roma por su enorme capacidad intelectual y su bondad”, expresó.

Comentó también que “Don Álvaro”, como comúnmente se le llamaba en el Opus Dei, vivió para llevar a Cristo a los demás con una sonrisa, una amistad y una mirada de amigo que reflejaban realmente a Cristo; que hacía fácil ser su amigo y acercarse a Jesús, porque esas virtudes humanas te llevaban a las sobrenaturales”.

“Así fue la vida de Don Álvaro del Portillo, pastor ejemplar en el servicio a la Iglesia, fidelísimo hijo y sucesor de San Josemaría”, añadió.

Labor magnánima de Mons. Álvaro del Portillo

Por otro lado, el Cardenal Juan Luis Cipriani dijo que Monseñor Del Portillo, fiel a las enseñanzas de San Josemaría, y teniendo a la Eucaristía como la razón de su vida, lo impulsó a continuar con una verdadera pasión la extensión de la labor apostólica del Opus Dei por todo el mundo; y en especial, en Roma.

Comentó que Álvaro del Portillo estuvo 19 años como prelado de esta pequeña porción del pueblo de Dios, la Prelatura Personal del Opus Dei, llevando la “Obra” a innumerables países por primera vez; y recordando ese encargo del fundador, impulsó lo que fue primero un Ateneo Pontificio y que hoy es la Pontificia Universidad de la Santa Cruz.

“Su amor a Dios y a la Iglesia, y su seguridad de que era necesario formar bien a los sacerdotes, lo llevó a poner en obra esta iniciativa, que hoy ha dado formación a miles de sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas y laicos que se preparan para dar la doctrina de la Iglesia en campos como la teología, la filosofía, el derecho canónico, las ciencias de la comunicación y la liturgia”.

“De ese amor a la Eucaristía inmediatamente nos encontramos con “Don Álvaro” en esas tareas magnánimas, un centro de irradiación doctrinal para el mundo entero”, concluyó el Pastor de Lima.


   
 

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