Lima, 30 de marzo de 2007

 
   
 

Ni Pontificia ni católica

Por Luis García Miró Elguera

Los ayatollahs de la Católica están politizando su caso. Intentan convertirlo en guerra mediática –introduciendo al Opus Dei–, para enfrentar a la máxima autoridad de la Iglesia Católica con la intelligenza nacional a la que, como siempre, pretenden representar los Wisconsin “Old” Boys. Este cenáculo sigue manipulando a la Católica al compás de intereses y objetivos que no son precisamente los que anhelaron para ella José de la Riva Agüero y Osma ni el Vaticano. Resulta además sospechoso que estos defensores del statu quo pretendan que la PUCP siga beneficiándose de herencias y denominaciones que, en rigor, le fueron otorgadas pero... bajo condicionamiento sine que non y perpetuo que insisten en desconocer. En ese sentido, ¿por qué...:

–se agitan tanto los panegiristas de la “Pontificia Universidad Católica del Perú” cuando el Arzobispo exige a ese claustro acatar la voluntad de Riva Agüero, pero sin el ardid de “interpretar” su Testamento como indebidamente hizo Salomón Lerner, ex rector de la PUCP y a la vez ex presidente de la Comisión de la Verdad?

–se rasgan las vestiduras los defensores del statu quo en la PUCP cuando el Arzobispo reclama que esa universidad actúe conforme al designio del benefactor, quien legó su riqueza pero... sujeta a una condición permanente: la vigencia en simultáneo de una Junta Administradora de esa fortuna, a cargo de un delegado del Arzobispo de Lima y otro del rector de la PUCP?

–se irritan tanto los “católicos” cuando Roma increpa a la PUCP porque incumple normas obligatorias que el Vaticano le fijó a esa universidad como condición mantener los términos Pontificia y Católica, denominaciones que le generan un descomunal beneficio económico –y político– a este centro de estudios?

–se sulfuran quienes –sin argumentos sino con diatribas– insisten en que PUCP siga en manos del círculo ideológico que la administra a sola firma, dedicado a hacer política en el país mediante el uso de recursos que –por decisión de su mecenas– debieran destinarse sólo a la Academia, y no a fomentar centros de poder dogmáticos como sucedió con la Comisión de la Verdad?

A todo esto, ¿no sería más transparente que los Wisconsin “Old” Boys cesen de administrar a solas la fortuna que Riva Agüero legó a la PUCP bajo condición expresa de hacerlo a través de una Junta? ¿Acaso no sería más ético y honorable que esta universidad deje de llamarse Pontificia y Católica –franquicia que usa y abusa sin contraprestación alguna, como sostiene un brillante abogado– para que entonces, bajo el nombre que escojan los agnósticos, el sector que la domina siga llevándola –por la vía caviar– a un destino opuesto al que señalaran tanto Riva Agüero como el Vaticano?

Columna “El Mundo al revés” de Luis García Miró Elguera, director del Diario “Expreso” publicada el viernes 30 de marzo de 2007.


   
 

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