Lima, 9 de mayo de 2007

 
   
 

La coherencia de vida en los católicos es uno de los grandes desafíos del momento actual para los latinoamericanos

(SAU PAULO).- El Cardenal Juan Luis Cipriani a su arribo a Sau Paulo para participar de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano (CELAM) concedió una entrevista donde comentó los desafíos del Papa Benedicto XVI en su primer viaje a América Latina.

¿Con qué ilusión viene a Brasil para recibir al Santo Padre?

Cardenal Juan Luis Cipriani: Con la ilusión de un hijo de ver a su padre. Para nosotros, el Santo Padre es la figura de Cristo. Uno viene con la ilusión de encontrarse con su Padre y también de recibir en Latinoamérica al Papa. Son cosas humanas, pero al mismo tiempo muy entrañables. Y como quien espera con gran ilusión su mensaje. Son una serie de sentimientos de gozo, de esperanza y también de apoyo, pues es un Papa que está haciendo un esfuerzo y sacrificio muy grande por nosotros.

Además, el Papa actual siendo el Cardenal Ratzinger ha visitado el Perú hasta en dos oportunidades. Es un Papa que conoce América Latina perfectamente.

¿Cuál considera usted que es el mensaje que viene a traer a América Latina el Papa Benedicto XVI en su primera visita a este continente?

El Papa Benedicto XVI viene para anunciar a Jesucristo, porque Jesús no hizo marketing cuando vino a la tierra. Jesús anunció un programa de felicidad para todos. Ahora, me parece también que a la Iglesia le falta más coherencia entre lo que anuncia y lo que hace. Por eso, pienso que el Papa nos va a lanzar a un gran esfuerzo misionero. No para hablar, sino para mostrarnos a Jesús. Muéstrame que te has encontrado con Jesús y ayúdame a ir a buscarlo. Evidentemente, la coherencia de vida en los católicos es uno de los grandes desafíos del momento actual para los latinoamericanos y creo que el Papa nos va a lanzar a esa tarea.

El Papa Benedicto XVI viene para inaugurar la V Conferencia del CELAM. ¿Qué desafíos tiene la Iglesia con esta reunión?

Me gustaría mucho la propuesta de la Iglesia Católica en el campo de la educación durante la V Conferencia. Creo que hoy hay una enorme ausencia de valores cristianos en la sociedad. La Iglesia -de alguna manera es responsable- de que los valores de justicia, de solidaridad, de responsabilidad, de transparencia, del no a la corrupción y al abuso. La Iglesia de alguna manera tiene estos valores en su planteamiento doctrinal.

En segundo lugar, la Iglesia -de una vez por todas- creo que debe despertar al mundo de las comunicaciones, porque la fe se transmite por la palabra y por el ejemplo. Me parece que la Iglesia está aún retrasada en este ámbito tan importante para el mundo de hoy así como en la tecnología de la comunicación.

Finalmente, aunque no por eso menos importante, hay un desarrollo económico muy importante y al mismo tiempo unas diferencias sociales muy grandes en América Latina. No se trata de criticar ni de oponerse a nada. La Iglesia tiene que despertar la responsabilidad social, pero no con propuestas económicas que no es nuestra tarea, pero si con mayor solidaridad.

El bienestar económico debe llegar a más gente. ¿Qué podemos hacer para despertar la conciencia de los políticos, economistas y otros profesionales para que haya una mayor unidad y respeto a la dignidad humana de todos los latinoamericanos?

¿Cómo evalúa el papel desempeñado por el Papa en los dos años que lleva al frente de la Sede de Pedro?

En estos dos años, el Papa Benedicto XVI nos ha lanzado a un desafío a todo el mundo: El amor a través de la encíclica "Deus cáritas est". Donde nos recuerda que debemos descubrir que la misión de todo hombre y mujer en el mundo es amarnos unos a otros como Cristo nos amó. Ese es el gran mensaje que Dios vino a traer a la tierra.

¿Qué significado tiene para usted que el Papa Benedicto XVI vaya a canonizar al primer santo brasileño en su primera visita a América Latina?

El Papa Juan Pablo II nos dijo que cualquier programa que pueda tener la iglesia debe tener como objetivo la santidad. Pienso que, de alguna manera, la canonización de Fray Galvao, quien además es el primer santo brasileño, es mostrarnos un ejemplo de lo que la Iglesia predica. De que tú y yo tenemos la obligación de buscar la santidad a través de Cristo.

Pienso también que actualmente la santidad está un tanto devaluada en lo que es su concepción. Se cree que los santos son una gente de otra galaxia, que tienen una manera de ser rara, que no ríen o que no son personas comunes y corrientes, etc. Esa figura de ser santo, no existe. Por ejemplo, Juan Pablo II era un hombre alegre, con una llegada a la gente y a la juventud impresionante, con un liderazgo y una alegría constante. Amante de la música, del campo y del deporte. ¡Ese es un ejemplo a seguir!, ¡Ese es un santo! Creo que su ejemplo es muy bonito para la juventud.


   
 

Sala de Prensa
Plaza Mayor s/n. Lima. Tlf. 427-1217
prensa@arzobispadodelima.org

   
 

[Notas del Arzobispado de Lima] [Homilías del Cardenal Cipriani]
[El Santo Padre] [Archivo Arzobispal] [Notas sobre el Legado Riva Agüero]