Lima, 28 de mayo de 2007

 
   
 

Entrevista al único matrimonio participante en la V Conferencia General de Aparecida

"Tenemos el gran desafío de redescubrir el matrimonio como una vocación al amor y el sacramento del matrimonio como la culminación, que eleva esta vocación entre un hombre y una mujer": entrevista al único matrimonio participante en la V Conferencia General de Aparecida, realizada este lunes 28 de mayo.

El Dr. Luis Jensen y su esposa Pilar Escudero de Jensen, constituyen el único matrimonio que está participando en la celebración de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Ambos pertenecen al Instituto de Familias de Schoenstatt desde hace 23 años, tienen 4 hijos y 26 años de matrimonio. El Dr. Luis es médico, ginecólogo obstetra y docente de bioética en la Universidad Católica en Santiago, mientras que Pilar es profesora de historia y trabaja en el arzobispado de Santiago desde hace 10 años.

Ustedes constituyen el único matrimonio en esta V conferencia ¿Cuál es su testimonio en este acontecimiento eclesial?

Luis: Ha sido una gran novedad para todo el mundo, también para nosotros, y ha sido muy bonito porque todos lo han acogido muy bien y se dan cuenta que en realidad es muy importante que haya matrimonios auténticos en estas reuniones.

Pilar: Nosotros fuimos los más sorprendidos por esta invitación, es la primera vez que se invita a un matrimonio y somos el único matrimonio completo en la V Conferencia. Muchos Obispos se nos han acercado y han manifestado su alegría de que estemos aquí. Tal vez lo único que podemos dar es nuestro testimonio, por medio de nuestra presencia, de nuestra participación en el grupo. Esperemos que para el futuro se valore cada vez más esta dimensión y haya más matrimonios, si bien está claro que es una Conferencia de Obispos. Nosotros estamos muy agradecidos por esta invitación y deseamos poder representar bien a todos los matrimonios, a las familias de América Latina.

¿Cuál ha sido la importancia del tema de la familia durante la V Conferencia?

Luis: El mismo Santo Padre puso como primera prioridad que él esperaba que esta V Conferencia respondiera al desafío que hoy tiene la familia en Latinoamérica por dos cosas: La primera porque es un patrimonio en este momento de nuestra cultura y un patrimonio de la humanidad. América Latina es un lugar donde todavía se aprecia la familia, porque hay una fuerte vivencia de familia. Y en segundo lugar por el contenido mismo de esta conferencia, de formar discípulos y misioneros, de formar personas que conozcan y amen realmente a Cristo y esto se logra mejor que en ningún otro sitio, en la familia, que es donde se forma la persona.

Pilar: Yo estoy en el grupo que está trabajando en el tema de la familia, y hay muchos aportes, precisiones, distintas vivencias, inquietudes. Se ve que es un tema vivo como lo es también el tema de la mujer y de la vida pues son temas que nos tocan a todos. El gran interés demuestra que es un tema que debe ser prioritario para la Iglesia y debe ofrecer su aporte a la sociedad y la cultura. Nuestro deseo es poder enfocarlo como una buena noticia, pues normalmente de lo que más se habla es de los problemas, del análisis de todas las dificultades, de todos los dolores de la familia. Por eso nosotros quisiéramos presentar la familia una gran noticia y juntos ayudamos para superar los problemas, acompañar los dolores, las dificultades.

El Santo Padre también señaló la familia como una vocación particular, ¿cómo se puede vivir esto en el mundo de hoy?

Luis: Ciertamente el matrimonio es una llamada extraordinariamente rica. Lo que caracteriza en el fondo al discípulo, es el saberse amado por Cristo y el tratar de amar como El allí donde esté. En nuestro caso, en la familia fundada en el matrimonio, en el amor conyugal y que como el mismo Santo Padre afirma en 'Deus Caritas Est', es la forma de amor frente al cual todas las otras formas de amor palidecen. Es el lugar donde se experimenta por excelencia la maravilla más plena de la donación total del uno al otro. La persona se descubre y se realiza a sí misma cuando descubre no sólo que está junto al otro sino que está para el otro. Ese es el gran misterio de la familia, y frente a tantos ataques como sufre hoy de tantas ideologías que quieren destruirlas debemos dar una respuesta total volviendo a centrar la familia en este tesoro que es el amor humano.

Pilar: Aquí en América Latina valoramos mucho la familia, pero entre los jóvenes cada vez se valora menos o se tiene mucho temor y se piensa que no es posible un amor para toda la vida, que no es posible una entrega mutua a una sola persona. Precisamente por ello, tenemos un gran desafío y es redescubrir el matrimonio como una vocación, como una vocación al amor y el sacramento del matrimonio como la culminación, como lo que eleva esta vocación humana real entre un hombre y una mujer.

El sacramento del matrimonio es para muchos el gran desconocido, es sólo una ceremonia que se celebró una vez pero no se ve como un sacramento actuante, permanente en la vida de los esposos, que lo podemos renovar, que podemos apelar a la gracia del sacramento. Debemos pues redescubrir el matrimonio en esa profundidad.

Luis: Junto a esta vocación al matrimonio va también la vocación a la paternidad y a la maternidad, que es la vocación al servicio de lo más bello que hay que es formar a una persona, que es acompañar a una persona hasta su plena realización, su desarrollo. Dios nos confía estas personas y no podemos dudar que Él nos ayuda. Otra de las prioridades que puso el Santo Padre es el laicado y entre ellas resaltó el papel de los movimientos eclesiales.

Ustedes pertenecen a un movimiento eclesial. ¿Cuál creen que debe ser el papel de estos movimientos respecto a las familias?

Luis: Los movimientos constituyen el "rostro joven de la Iglesia ", son una manifestación de la fuerza del Espíritu Santo que suscita comunidades que respondan a las demandas del tiempo. Creo que cada vez hay una mayor conciencia en nuestra Iglesia latinoamericana de que los movimientos eclesiales son un regalo del Espíritu para los tiempos actuales.

El laicado en nuestra experiencia como matrimonio, como padres de familia, como constructores de una familia, tiene una riqueza enorme porque nos permite, con esa riqueza, con esa perspectivas, con esos valores, estar insertos en la sociedad y tratar entonces conscientemente de que allí donde estemos realmente se viva este espíritu de familia, se vaya tomando conciencia de que nosotros tenemos que tener una perspectiva de familia en todo lo que hacemos, de manera que el quehacer laborar no compita con la familia sino que sean una proyección de la riqueza que tenemos.

Pilar: La enseñanza del Magisterio de la Iglesia es riquísima pero tenemos como Iglesia una gran dificultad en encontrar los caminos para hacer llegar toda esta riqueza a nuestra gente, con un lenguaje comprensible, con itinerarios pedagógicos, con un acompañamiento y ahí es donde yo creo que los movimientos pueden ayudar tanto porque los movimientos tenemos estos itinerarios pedagógicos, tenemos un acompañamiento a nuestras personas, a todos los niveles: juventud, matrimonio, sacerdotes. Pero para esto se requiere por una parte apertura por parte de la iglesia diocesana o de la parroquia pero también se requiere una actitud de humildad y de servicio por nuestra parte. Y esto no siempre es tan fácil porque a veces nosotros estamos tan entusiasmados con nuestro ideario o con nuestro carisma que quisiéramos poder transmitirlo a todos.

Agencia Fides

   
 

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