Lima, 06 de setiembre de 2007

 
   
 

Se inicia proceso de canonización de sacerdote dominico

Este jueves 6 de setiembre, con la presencia del Cardenal Juan Luis Cipriani, se instaló el Tribunal que dará inicio al proceso de la causa de canonización del P. José Álvarez Fernández, O.P., en el Santuario de Santa Rosa de Lima.

Fueron designados miembros de este Tribunal como Juez Delegado, el Padre Oscar Balcázar, sacerdote de la diócesis del Callao, quien recibe la potestad del Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne para estudiar el caso; como Promotor de Justicia, que hace las veces de Fiscal, el Padre Julio Zafra Cotrina; y como Notario Actuario, la hermana Rosalina Bolaños, religiosa dominica.

Los miembros de este Tribunal verán la causa a nivel arquidiocesano antes de enviarla a Roma, debido a que fue en la arquidiócesis de Lima donde falleció este Siervo de Dios.

El Cardenal Juan Luis Cipriani señaló que con el inicio de la causa de canonización del Padre José Álvarez Fernández O.P., se quiere verificar que Dios, que está con nosotros de una manera fuera de lo natural, ha intervenido en la vida de este religioso dominico.

El Pastor de Lima comentó al recordar la vida de este sacerdote y misionero, cómo la presencia de Dios en su vida dejaba huella por donde pasaba.

“Cuanto amor y cuanto sacrificio puso a esa gente el llamado Apaktone, ‘Papá anciano’. Por eso, hay que verificar que todo lo que hizo fue heroico”, dijo.

El Arzobispo de Lima señaló que con la instalación del Tribunal se introduce un proceso humano para verificar como Dios ha actuado de una manera clara en la vida de este religioso dominico y como ha sabido responder heroicamente a todo lo que el Señor le pedía.

Reseña biográfica del Padre José Álvarez Fernández, O.P.

El Padre José Álvarez Fernández, O.P., misionero dominico, nació en Cuevas, Belmonte de Miranda (Asturias), el 16 de mayo de 1890. Fue ordenado sacerdote el 26 de julio de 1916 y el 24 de diciembre de ese mismo año se embarcó para el Perú, a donde llegó el 21 de enero de 1917.

Vivió en las selvas amazónicas durante 53 años, allí evangelizó y predicó la palabra de Dios entre varias tribus amazónicas. Murió en Lima, el 19 de octubre de 1970. Sus restos descansan en la cripta de la Basílica de Santa Rosa, en Lima.

Su vida es modelo de entrega y sacrificio por amor a los más necesitados. Realizó cientos de expediciones por los ríos y selvas del Departamento de Madre de Dios para predicar el Evangelio.

Por su amor y heroísmo incomparable, así como por su cariño y simpatía hacia todos, mereció ser llamado por los indígenas de la selva con el nombre de “Apaktone”, que en castellano significa “Papá anciano”.

El 1 de agosto de 2000 se introdujo en el Arzobispado de Lima su causa de Canonización.

Todos los primeros miércoles de cada mes se celebra, a las seis de la tarde, en la Basílica del Santuario de Santa Rosa una misa para pedir a Dios por la pronta beatificación del “Apaktone”.
   
 

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