Lima, 21 de abril de 2008

 
   
 

Cardenal Cipriani invita a reflexionar sobre nuestra fe

En la Santa Misa del domingo 20 de abril, V domingo de Pascua, el Arzobispo de Lima reflexionó sobre la razón de nuestro credo, recordando que el único motivo para creer es Jesucristo.

También pidió oraciones por el Cardenal Alfonso López Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, quien falleció el sábado 19 de abril en una clínica romana.

Durante su homilía, el Pastor de Lima recordó la visita del Papa Benedicto XVI a los Estados Unidos, la cual concluye este domingo 20.

“Hemos visto con mucha alegría como el Santo Padre nos llena la esperanza con una sola idea: “En Cristo está todo”. Cuando nos alejamos de Cristo, las cosas van mal. Cuando nos acercamos a Cristo, las cosas van bien”, comentó.

Por eso, reconoció la importancia de reflexionar sobre algunos aspectos de nuestro credo. “Vale la pena preguntarse un poquito más: ¿cómo es mi acto de fe?, ¿es un acto de fe que ante una dificultad se quiebra, que se acomoda según las circunstancias?, ¿o es un acto de fe en Cristo, solo en Él hasta la muerte?. ¿Lo puedes demostrar, lo pones en practica en tu vida diaria?”, meditó.

 “Los santos respondieron con una fe hasta la muerte, se ve que habían acogido, cultivado, fortalecido y vivido la fe. Y cuando llegó el momento entregaron su vida, su trabajo a lo que Dios les pedía”, prosiguió.

El Arzobispo de Lima recordó que sólo tenemos un motivo para creer: Jesucristo. “¿Por qué crees, por qué te gusta o crees en Nuestro Señor Jesucristo?, Él es el único motivo para creer. Creo por Jesucristo, porque es la palabra revelada que se manifiesta en nosotros a través de los sacramentos; la Sagrada Escritura: leída, estudiada y meditada; a través del Magisterio de la Iglesia que nos enseña el Santo Padre y los obispos unidos al Papa”, mencionó.

El Pastor de Lima también recordó que este acto de fe se demuestra con frutos. “Por sus frutos los conoceréis. ¿Qué frutos?, frutos de bondad, verdad, justicia, educación, respeto, amor a Dios, oración, generosidad, conversión, perdón, humildad, alegría: frutos de la Gran Misión de Lima. Esos son los frutos que el Señor espera de nosotros como muestra de que creemos en él”, exhortó.

Finalmente, el Arzobispo de Lima encomendó todas estas intenciones a nuestra madre, la Virgen María. “Vamos a pedirle a nuestra madre a seguir este camino tan claro. “Yo soy el camino: Jesús; la verdad: Cristo revelado; la vida: eucaristía y oración”. Y todo eso, hermanos nos llena de gozo, de frutos, y de la alegría de colaborar con Cristo en la extensión de la fe católica”, culminó.

La celebración Eucarística estuvo acompañada por el coro de la Universidad de Piura, a quienes el Cardenal Juan Luis Cipriani agradeció su participación al término de la Santa Misa.

   
 

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