Lima, 27 de abril de 2008

 
   
 

Cardenal Cipriani invitó a los fieles a participar en Gran Misión de Lima

Este domingo 27 de abril, durante la Santa Misa dominical, el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne invitó a todos los fieles de Lima a participar de la Misa Solemne por el inicio de la Gran Misión de Lima, en la Basílica Catedral, este lunes 28 de abril, a la siete de la noche.

Media hora antes saldrán en procesión la reliquia del cráneo e imagen de Santo Toribio de Mogrovejo, segundo arzobispo de nuestra ciudad desde la Basílica del Santo Rosario (Convento de Santo Domingo) con dirección hacia la Catedral de Lima.

El Arzobispo de Lima señaló en su homilía dominical que la Gran Misión de Lima es una convocatoria para que todos los limeños colaboremos, así como para dar razón y decirle a los demás “porqué tengo esperanza, en quién espero y qué espero”.

“En esta Gran Misión de Lima vamos a dar la razón de la esperanza de que Dios nos ha creado a imagen y semejanza; y, su Hijo Jesucristo nos ha invitado a ser humanos y divinos y a una vida eterna”.

El Cardenal Cipriani añadió que esa llamada de la esperanza a ser santos, es a ser felices, buenos, generosos, honestos y trabajadores; y especialmente, nos llama a ser humanos. Porque si no somos humanos, no podremos ser divinos.

“El camino a Dios pasa por el que cada uno de nosotros pueda decir con sinceridad que somos humanos; es decir, cumplimos esos deberes de una dignidad, de un respeto, de un cuidado de nuestro cuerpo y de una alegría; así como de un trato manso, respetuoso y de buena  conciencia”, expresó.

El Pastor de Lima manifestó que si queremos ser parte de la Gran Misión debemos conocer y practicar los diez mandamientos. La razón de nuestra esperanza es una ley viva que es la persona de Cristo, y en Él encontraremos hecho realidad todos los mandamientos.

“Si quieres examinarte y ayudar a otros, debes aprender bien los diez mandamientos, que se pueden estudiar en el Catecismo. Medítalos y cúmplelos como dice el Señor: “Si me amas, por amor”, añadió.

Afirmó también qué solos no podemos hacer nada, “de que nos sirve repetir y explicar si el Espíritu Santo no nos mueve”. En el fondo de nuestro corazón y de nuestra conciencia acostumbrémonos a dialogar con el Espíritu de la Verdad.

Al concluir, el Cardenal Cipriani pidió a la Virgen de la Evangelización que esta Gran Misión de Lima empiece dando razón de nuestra esperanza, llevando la alegría, la ilusión y el entusiasmo de la fe a mucha gente; y para tener nosotros esa alegría, vivir bien los mandamientos y vivir por amor cada una de esa batallas que todos tenemos cada día.

Concelebró con el Cardenal Cipriani; el Obispo Auxiliar de Lima, Monseñor Adriano Tomasi Travaglia.

   
 

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