Lima, 28 de abril de 2008

 
   
 

Miles de fieles asistieron a inicio de Gran Misión de Lima

Ante miles de personas, con una solemne Misa y procesión de la imagen y una reliquia de Santo Toribio de Mogrovejo, cuya solemnidad se celebra este lunes 28 de abril, se inició la Gran Misión de Lima.

El Arzobispo de Lima señaló que “La misión es Cristo en acción. Es Cristo que quiere servirse de nosotros para actuar en las almas, para llegar a tanta gente que lo espera, consolar, iluminar y convertir porque hay una profunda sed de Dios”.

El Cardenal Cipriani saludó a los miembros de la Iglesia (sacerdotes, religiosos, religiosas, miembros de hermandades y fieles) congregados en la Basílica Catedral. “Les agradezco profundamente el esfuerzo que han realizado para estar aquí presentes y poner en funcionamiento esta acción grandiosa del Espíritu Santo: la Misión de Lima”, mencionó.

Acoger el llamado de Aparecida: Gran Misión Continental

El Cardenal Cipriani recordó que la misión primaria de la Iglesia es evangelizar. Además, indicó que el Papa Benedicto XVI, mediante la aprobación del documento de Aparecida (Brasil) animó a los fieles a impulsar una Gran Misión Continental que hoy se inicia en Lima.

“Queremos decirle al Papa: ¡aquí estoy, mándame! Aquí está la iglesia local de Lima que te ve como Vicario de Cristo con amor y con obediencia, y que queremos seguir unidos a todas las iglesias en Latinoamérica esta gran misión continental”, expresó.

“La meta de nuestra actividad misionera es ayudar a todas las personas a establecer y alimentar una relación vital con Jesucristo, nuestra esperanza”, prosiguió el Arzobispo de Lima.

Por eso, invitó a los fieles a cuidar la formación en el corazón. “No dejemos que entre en el corazón el pesimismo; o, a veces, el sentimentalismo que nos desanima y nos cansa. Aprendamos a amar. ¡Qué bonito es vivir, cuando se ama!”, manifestó.

Más que nunca hoy es necesaria la unidad de la familia

“Los desafíos del mundo actual requieren también de una preparación moral, una conciencia rectamente formada. Respetar la vida desde su inicio hasta su final natural; respetar la familia: hombre y mujer, matrimonio católico-cristiano indisoluble. La familia, hermanos, es lugar primario de la nueva evangelización y también lugar privilegiado de la Gran Misión. Papás, hijos, abuelos, ustedes son la gran escuela de la fe”, continuó.

El Cardenal Cipriani rescató la función esperanzadora de la Gran Misión que emprende la Iglesia de Lima. “La misión viene a afirmar con esperanza, con alegría que Cristo está con nosotros, que nos quiere realmente en esa coherencia entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que actuamos: esa coherencia cristiana”.

Además, recomendó “retornar a la Misa dominical y al santo Rosario en familia, ese estar unidos todos al lado de papá y mamá, del abuelito y de la abuelita. No son cosas antiguas, no han pasado de moda, más que nunca hoy es necesaria la unidad de la familia. La familia que reza unida, permanece unida”, añadió.

El Pastor de Lima también señaló los objetivos propuestos para la Gran Misión. “Adoración al Santísimo Sacramento, la contemplación de los Misterios del Rosario y los sacramentos de la iniciación”.

Colaboración de las comunidades religiosas

También recordó a los religiosos y religiosas que cuenta con su colaboración en tantas escuelas, comunidades y parroquias. “Estoy seguro que la primavera de vocaciones florecerá en todas las comunidades religiosas. Dios así lo quiere y hacen falta, les agradezco su trabajo a través de los siglos en la Iglesia, pero también les pido hoy un nuevo impulso en la vida religiosa”, refirió.

Finalmente, señaló que “bien unidos a nuestra madre Santa María emprendemos hoy esa gracia tan especial: la Gran Misión de Lima. Ponemos como patrón al insigne Arzobispo de Lima, Santo Toribio de Mogrovejo. Y como patrona, a la primera Santa de América, Santa Rosa de Lima. Caminemos unidos hermanos, alegres, llenos de fe y de esperanza, nos esperan unos años maravillosos de trabajo, de siembra de paz y de alegría”, culminó.

El Arzobispo de Lima estuvo acompañado por el Nuncio apostólico en el Perú, Mons. Rino Passigato; el Obispo Auxiliar de Lima, Mons. Adriano Tomasi; Mons. Carlos García Camader, Obispo de Lurín; Mons. Héctor Vera, Obispo de Ica; Mons. Guido Breña, obispo Emérito de Ica, así como de otros tres obispos. En la Eucaristía también participaron más de 200 sacerdotes de la arquidiócesis, más de mil 300 integrantes de la Hermandad del Señor de los Milagros así como de otras hermandades, comunidades religiosas, movimientos eclesiales, así como alumnos de colegios parroquiales y del Consorcio de Colegios Católicos del Perú.

   
 

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