Lima, 01 de agosto de 2008

 
   
 

Cardenal Cipriani: “La reforma del alma no es una utopía”

El viernes 01 de agosto en la Basílica Catedral de Lima, el Cardenal Juan Luis Cipriani celebró la Santa Misa y Te Deum por el 187 aniversario de creación de la Corte Suprema de Justicia y en el marco de las celebraciones por el Día del Juez.

Durante la homilía, el Arzobispo de Lima invitó a los presentes a reflexionar sobre su función dentro del Estado peruano. “Cuando formamos parte de un poder, en este caso, el Poder Judicial, adquirimos un compromiso especial de compartir el destino de este pueblo, vamos a poder ayudarlo o perjudicarlo, orientarlo o desorientarlo, pero es bueno que asumamos la responsabilidad”, exhortó.

Indicó que la vocación del Juez es de orden superior, por lo tanto no es raro que la sociedad les exija un mayor esfuerzo. En ese sentido, es importante considerar el espíritu de servicio de cada trabajador del Poder Judicial.

“El espíritu de servicio me dice que debo encontrar a Dios e ir hacia Él a través de mi trabajo, lugar privilegiado, junto a la familia donde me espera Dios. Por eso, que importante en este trabajo, entrenarnos en una vida de virtudes, de fortaleza, sinceridad, honestidad, de tantas virtudes que requiere una persona para ejercer bien su trabajo”, señaló.

El Cardenal Cipriani se refirió también a “la reforma del alma”, frase que el Presidente de la República, Dr. Alan García Pérez mencionara en su discurso por Fiestas Patrias el último lunes 28 de julio.

“La reforma del alma no es una utopía. Comprendo que en un cierto clima cínico, sea motivo de burla; pero la frase y el contenido tienen una validez muy profunda, muy urgente y muy prioritaria. Evidentemente, no se reforma el alma a base de leyes y de cárceles; es una tarea prioritaria, bien barata, y que no requiere más que de decisiones personales, creo que sí es muy importante esa dimensión moral en la que está cada uno de nosotros y Dios”, exhortó el Arzobispo de Lima.

Invitó a los miembros del Poder Judicial a no caer en la tentación. “Es una petición a cada uno de ustedes, ¡no caigan, ninguno!, ni el que recibe un expediente, ni el que lo transcribe, ni el que hace la fotocopia para un cliente. Hay que esforzarnos entre todos. Por ello, los animo a que sigan batallando con fortaleza, sabiduría, honradez y paciencia”.

El Cardenal Cipriani pidió a la Virgen María, espejo de Justicia “dales el suplemento de entusiasmo, ¡si podemos!, ¡si debemos seguir por este camino de levantar el prestigio y el respeto al Poder Judicial, lo merecen, lo deseamos todos, y está en manos de todos el que se haga realidad!”, finalizó.

En la Santa Misa estuvieron presentes el Presidente del Poder Judicial, Francisco Távara Córdova; la Fiscal de la Nación, Gladys Echaíz; magistrados supremos, magistrados superiores, la plana mayor del Poder Judicial así como trabajadores de ese poder del Estado.

   
 

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