Lima, 14 de agosto de 2008

 
   
 

El episcopado brasileño denuncia a los promotores y financistas del aborto

La Conferencia Episcopal Brasileña (CNBB) divulgó un importante documento que podrá, en un futuro próximo, convertirse en una referencia fundamental para la defensa de la vida en América Latina.

La particularidad de dicho documento es la denuncia clara y explícita de las organizaciones que promueven y financian la legalización del aborto y la cultura de muerte en América Latina.

Haciendo un recuento histórico de la imposición del control de la natalidad y el aborto en América Latina, se describe a Population Council, a las fundaciones Rockefeller, Ford y Bill Gates y al Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, entre otros organismos internacionales de crédito, como las grandes fuentes financieras e ideológicas del aborto y el control natal internacional.

Se menciona también a diversos órganos y agencias de las Naciones Unidas (Fondo de Naciones Unidas para Actividades en Población (UNFPA), UNICEF, Organización Mundial de la Salud (OMS), entre las principales) como promotores de la legalización del aborto en varios países de América Latina.

En la lista no podía faltar IPPF (Federación Internacional de Paternidad Planificada) beneficiario económico directo de una pretendida legalización del aborto. También denunciaron a sus filiales locales, y sus organismos satélites, como el Grupo Parlamentario Interamericano de Población y Desarrollo (GPI). Mención aparte mereció IPAS, principal proveedor de máquinas de succión para abortos precoces que actualmente ofrece cursos de capacitación en prácticas de abortos para médicos con excusas como la del “aborto terapéutico” o el “aborto incompleto”.

Todo este conglomerado constituye una “red internacional” que reclutó a diversas organizaciones no gubernamentales (ONGs) locales que también promueven el feminismo, la educación sexual liberal y el homosexualismo.

El episcopado brasileño en campaña por la defensa de la vida

En este año el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva se comprometió a despenalizar completamente el aborto en el Brasil. Ante esa amenaza, la CNBB decidió dedicar el tema de la Campaña de la Fraternidad a la Defensa de la Vida y al aborto.

Asimismo, en febrero pasado se realizó en la Basílica de Nuestra Señora Aparecida, el I Congreso Internacional de Defensa de la Vida, donde se reunieron obispos, sacerdotes, referentes de diversas entidades internacionales y numerosos expertos en bioética y líderes pro vida del Brasil y de varios países del mundo. El congreso fue coordinado por la diócesis de Taubate con el apoyo del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).

En el mensaje de apertura el obispo de Taubate y presidente de la Comisión Diocesana de Defensa de la Vida, monseñor Carmo João Rhoden SCJ, señaló: “Estamos aquí para defender la vida humana, amenazada en el mundo de hoy como jamás se vio en toda la historia de la humanidad. Actualmente hay países en los que el aborto está legalizado durante los nueve meses de gestación y otros que se preparan para despenalizarlo totalmente, lo que equivaldría a lo mismo. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), observando que ya está suficientemente enraizada la cultura del aborto, pretende reconocerlo no como un mal menor a ser tolerado, sino como un derecho humano fundamental”.

Citando a Juan XXIII advirtió sobre el peligro de la introducción de la Cultura de Muerte: "una cultura intencional y planificadamente construida para destruir la misma idea de Dios. Esta cultura no solo se contenta en luchar desde fuera contra la Iglesia, sino que invade sus posiciones-clave, penetra hasta en el mismo espíritu de sus miembros, como religiosos y sacerdotes, y los contamina silenciosamente con su veneno.

“Mediante sus miembros más conscientes, esta nueva sociedad trabaja de manera muy eficaz: utiliza los medios de la ciencia y de la técnica, las posibilidades sociales y económicas; prosigue imperturbable en la ejecución de una estrategia cuidadosamente elaborada; ejerce un dominio casi absoluto de las organizaciones internacionales, las sociedades financieras, los medios de comunicación social”.

Denunciar a los lobos que vienen atacando el rebaño

En la misa de clausura del Congreso, monseñor Dimas Lara Barbosa, secretario general de la CNBB, leyó la “Declaración de Aparecida en defensa de la Vida” ante unos 40.000 participantes. A continuación reproducimos parte de esta histórica declaración:

“Después de haber estudiado y reflexionado sobre tales principios, sobre sus consecuencias y sobre hechos hartamente documentados de la historia reciente, destacamos que:

El aborto, principal herramienta del control poblacional
El aborto, químico o quirúrgico, fue utilizado por los países desarrollados como la principal herramienta para sostener una política global de control poblacional. Desde 1952, con la aparición del Consejo Poblacional, al que se sumaron, más tarde, las Fundaciones Rockefeller, Ford, Bill Gates y otras, está siendo implantado internacionalmente un programa poblacional destinado al control demográfico del planeta. El proyecto incluye la instauración de una mentalidad antinatalista, y comprende la distribución de anticonceptivos, el aborto legal y otros ataques contra la vida, en una perspectiva geopolítica y eugenésica que decidió combatir la pobreza impidiendo a los pobres tener descendencia en vez de invertir en el desarrollo económico. En esta perspectiva, la anticoncepción, el aborto y la eutanasia se volvieron parte de una política demográfica, integrada a una política más amplia de globalización, que busca la implantación del monopolio económico.

Feminismo y homosexualismo
Desde los años 80, por consenso estratégico elaborado por las grandes Fundaciones que promueven el aborto, las políticas de control poblacional son presentadas camufladas bajo la apariencia de una falsa emancipación de la mujer y de la defensa de pretendidos derechos sexuales y reproductivos, difundidos a través de la creación y del financiamiento de una red internacional de organizaciones no gubernamentales (ONGs) que promueven el feminismo, la educación sexual liberal y el homosexualismo.

La ONU pretende reconocer el aborto como un derecho humano
La Organización de la Naciones Unidas (ONU), desde la década de 1980, está comprometida con las políticas de control poblacional, que constituyen actualmente uno de los grandes polos de sus acciones. A través de sus comités de monitoreo, la ONU tiene el propósito de desarrollar una jurisprudencia en el campo del derecho internacional por la cual se pretende preparar el reconocimiento del aborto como un derecho humano. A través de varios de sus órganos y de sus agencias, la ONU es uno de los principales organismos internacionales promotores de la legalización del aborto en los países de América Latina.

Créditos internacionales condicionados y otros anti-vida
Los organismos internacionales de crédito, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entre otros, otorgan créditos para el desarrollo de nuestras naciones condicionados a las metas políticas de control poblacional.

Varios países de la Unión Europea están implicados en la difusión internacional del aborto y del control poblacional, destinando para eso importantes sumas de dinero y usando su influencia política.

La Federación Internacional de Paternidad Planificada (IPPF), que constituye la segunda ONG más poderosa del mundo, después de la Cruz Roja Internacional, con sus filiales locales y sus organismos satélites, como el Grupo Parlamentario Interamericano de Población y Desarrollo (GPI) y el IPAS, principal proveedor de máquinas de succión para abortos precoces y de cursos de capacitación en prácticas abortivas para médicos, tiene como objetivo la implantación en los países en desarrollo, de la anticoncepción, la esterilización y el aborto, y el entrenamiento de profesionales del área de la Salud para la incorporación de esas prácticas.

Parlamentarios, profesionales de la Salud, universitarios, medios de comunicación social, jueces, han sido presionados e influenciados por los promovedores de la cultura de la muerte.

Los gobiernos, sea por omisión o por complicidad, en su mayor parte bajo las descriptas presiones, decidieron implantar programas o políticas poblacionales, o como en el caso del Brasil, proponer la total y completa despenalización del aborto, con lo que la práctica se volvería legal durante los nueves meses de gestación.

Llamado a crear una cultura de Vida
El Episcopado Brasileño y todos los adherentes a la Declaración hicieron un llamado a “exigir el cumplimiento de una acción efectiva en defensa de la vida, por parte de todas las instituciones, organismos y niveles de poder relacionados, el respeto integral a la vida y a la dignidad humana, señalando en primer lugar el requerimiento a la Organización de las Naciones Unidas para que se decrete la moratoria sobre la pena de muerte en el mundo, especialmente de los no nacidos, de los ancianos y de los minusválidos”.

Finalmente manifestaron que “esta declaración es un solemne compromiso con la cultura de la vida, para que todos tengan vida y la tengan en abundancia”.

   
 

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