Lima, 26 de agosto de 2008

 
   
 

Misa por setenta años de profesión religiosa del Hno. George Lytle S.M.

El Cardenal Juan Luis Cipriani presidió la Santa Misa por los setenta años de profesión religiosa del hermano George N. Lytle S.M., en la parroquia Santa María Reina, el lunes 25 de agosto.

“Cuando hoy celebramos setenta años de fidelidad, evidentemente mi querido George, en muchas cosas nos has ayudado. Si vemos la fidelidad de setenta años, día tras día, ya es una imagen de un buen hijo de Dios”, refirió el Arzobispo de Lima.

El Pastor de Lima reflexionó sobre la vida religiosa del hermano George Lytle S.M., a quien calificó de ejemplo de perseverancia. “En esta Eucaristía nos unimos a tu corazón. Tu amistad, ejemplo cotidiano y tu palabra ha sido un punto de referencia para nosotros, Dios actúa pero usa referentes y es ver en esa persona la fidelidad al camino emprendido, a la palabra dada”, mencionó.

El Pastor de Lima recordó también que junto con los aniversarios de profesión religiosa, el calendario indica muchos años dedicados al servicio a los demás. “El calendario nos dice que si tienes setenta años de vida religiosa, por lo menos tendrás setenta y un años de edad y ello va trayendo dificultades físicas y limitaciones; todo eso lo coge Dios, todo eso lo convierte en ocasión de amistad con cada uno de nosotros, y poco a poco le podemos decir con San Pablo: no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí”, señaló.

Por ello, el Cardenal Cipriani exhortó a los fieles a colaborar en la fidelidad y entrega del hermano George. “Colaboremos un poco todos en la fidelidad de un hermano nuestro que nos hace ver cuán bonita es la vida de entrega al Señor”, manifestó.

“Asómate un poquito a esa vida eterna, es un gran estímulo para entregarnos más y mejor aquí en esta vida terrena. Es el valor divino de lo humano, ese encuentro con Cristo en mi hermano”, puntualizó.

Finalmente, el Cardenal Cipriani invitó al hermano George Lytle S.M. a vivir tres frases breves cada día. “Acércate marianista a María, ponte en sus manos y renueva el ofrecimiento de estos largos años. Dile a Jesús por María: gracias, y ahí verás cuántas cosas para darle gracias; y añádele perdón. Con paz y serenidad termina diciéndole: ayúdame más. Veremos todos como con esas tres frases encontramos el resumen de nuestra vida”, culminó.

Concelebraron con el Arzobispo de Lima, sacerdotes pertenecientes a la Compañía de María en el Perú.

   
 

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