Lima, 28 de agosto de 2008

 
   
 

“La razón de vivir es amar”

“Tenemos en San Agustín la perenne doctrina que conduce a Dios, que hace arder los corazones, que convoca a la juventud y que ayuda a hacer santos”, expresó el Cardenal Juan Luis Cipriani durante la Santa Misa que presidió por la Solemnidad de San Agustín de Hipona, en la Iglesia del mismo nombre, en el Cercado de Lima, este jueves 28 de agosto.

El Arzobispo de Lima señaló que el fruto que Dios espera de nosotros es el amor. La razón de vivir es amar. Hemos sido creados por amor, para amar y el premio eterno es un amor que sacia sin saciar.

“Que importante es entender bien y profundizar en esa riqueza de este amor. Porque hoy se habla de amor; y, en realidad, es un disparate, no tiene nada que ver con el amor, ni con el mandato, ni con la alegría, ni con nada. Es un amor de placer, de poder e inhumano. En cambio, el amor que predica San Agustín es un amor que acepta la cruz. La cruz es la prueba de autenticidad de que estamos en el amor cristiano”, expresó el Pastor de Lima.

El Cardenal Cipriani pidió que “nos preguntemos qué es la cruz para cada uno de nosotros. Acaso es todo lo malo, todo lo que impide que hagamos nuestros caprichos o es todos nuestros problemas. Eso no es la cruz”.

Mencionó que “la santa cruz, que redimió al mundo y donde Jesús perdonó a todos nosotros, desde donde nos ama, nos mira, no puede ser el lugar incómodo, feo, complicado y desagradable. No le llamemos cruz a eso, porque nos quedamos sin cruz y sin amor”.

El Arzobispo de Lima indicó que “el mundo de hoy, reclama a gritos más interioridad. Vivimos en un escenario impresionante, pero vacío y que se rompe fácilmente. Al primer obstáculo el matrimonio se desarma, la juventud se va a la droga y los débiles de voluntad se hunden en el pecado”.

“Ante esta triste realidad los agustinos tienen esa doctrina de San Agustín, esa interioridad del mundo respaldada en Jesús Eucaristía, en la Santa Misa, en la Adoración del Santísimo, en la oración y en lectura del Evangelio”, añadió.

El Cardenal Cipriani indicó que San Agustín siempre evoca en lo más profundo de cada corazón pensamientos de belleza, de amor  de alegría, como un rapto a esa interioridad. “Los animo a perseverar y no dejar de colaborar en los tiempos actuales con las enseñanzas de San Agustín, Doctor de la Iglesia”.

“Predíquenlo, denlo a conocer, no lo cambien y que los demás vean en ustedes ese reflejo de San Agustín, un hombre apasionado, alegre, enamorado de Dios, converso y trabajador”, concluyó.

Concelebraron con el Cardenal Juan Luis Cipriani; el Padre Agustín Crespo, Prior Provincial de la Orden de San Agustín- Provincia de Nuestra Señora de Gracia del Perú; el Padre Edilberto Flores, Prior del Convento de San Agustín y otros sacerdotes de esta orden religiosa.

   
 

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