Lima, 08 de diciembre de 2008

 
   
 

“Santa María: contraste de luz, paz y sinceridad en el mundo”

El Cardenal Juan Luis Cipriani celebró la Santa Misa en la Basílica Catedral de Lima, conmemorando el 125 aniversario de fundación de la congregación Franciscanas de la Inmaculada Concepción, el lunes 08 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción.

Durante su homilía, el Arzobispo de Lima recordó a las hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción lo que hoy la Iglesia nos pide. “Lleven a Cristo, amen a Cristo, muestren a los demás en su propia vida a Cristo”.

Asimismo las animó a en que estos 125 años de vida como congregación, cuiden la oración y la unidad, acompañando a Jesús Eucaristía. “Quiéranse, compréndanse, corríjanse, ayúdense. Estos tiempos nos necesitan muy unidos, nos necesitamos unos a otros, y toda esa fuerza, ese amor brotan de Jesús en la Eucaristía”.

“El Señor nos pide fidelidad al carisma, a las constituciones, a Cristo. Es verdad que la caridad es la más excelsa y sublime de las virtudes, pero el cimiento sin la cual no se puede construir vida espiritual es la humildad, pidámosle eso a San Francisco, a Santa Clara, pero mirando a María. ¡Qué bonito el nombre de esta congregación: Franciscanas de la Inmaculada Concepción!”, prosiguió.

El Cardenal Cipriani también invocó a las hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción a estar unidas a quien es Cristo en la diócesis: el obispo.

“Sin esa unidad al obispo, toda esa fuerza a la vida religiosa queda oscura. Por eso la persona del obispo debe ser objeto de oración, cariño, entrega, obediencia en aquello que el Señor nos pide. Las felicito, rezo por ustedes y le pido a nuestra madre que tenga muchas vocaciones y fieles, que lleguen a muchos lugares con este carisma”, manifestó.

Finalmente, el Pastor de Lima exhortó a los fieles a contemplar la grandeza de María, luchando contra el pecado.

“En esta maravillosa fiesta hagamos un propósito serio de luchar frontalmente contra las insidias del demonio. Enseñen con el ejemplo de la vida a luchar, que el demonio no se ha tomado vacaciones. El demonio está más suelto que nunca, más envidioso que nunca, más lleno de engreimiento que nunca”, explicó.

“Al ver la grandeza de la Inmaculada Concepción de María, el contraste es muy fuerte. Una vida cerca al pecado y demonio es oscuridad, soledad, violencia, mentira, injusticia. Y por contraste vemos a la purísima, a la llena de gracia, a la esclava del Señor, a nuestra madre María. Contraste de luz, paz, sinceridad, humildad, alegría, fidelidad, frutos, amor, esperanza, pobreza, María es todo eso por contraste”, culminó.

Concelebraron con el Arzobispo de Lima, el Nuncio Apostólico, Monseñor Rino Passigato; Monseñor Salvador Piñeiro, obispo Castrense del Perú; así como sacerdotes de la orden franciscana; y sacerdotes del clero diocesano de Lima.

   
 

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