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Lima, 25 de diciembre de 2008 |
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Misa de Navidad: “Jesús es la alegría” “Nos toca un desafío muy grande a la generación actual. El desafío de desvelar un mundo que se ha cubierto de una dimensión pobre, dejando de lado lo que es un valor maravilloso como el amor, el cariño de padres a hijos, la paz, el perdón y la conmoción interior, expresó el Cardenal Juan Luis Cipriani durante la Misa de Navidad que presidió en la Basílica Catedral de Lima, el jueves 25 de diciembre.
El Pastor de Lima señaló que mirando al prójimo se puede descubrir el rostro de Cristo. “Conmuévete, asómbrate, sal del encierro de este inmanentismo de una cultura muy engreída que solo se satisface contemplándose a sí misma y que tiene temor de asomarse a la grandeza de lo divino”, añadió. También manifestó que en estos tiempos nos toca a nosotros plasmar con obras, con el ejemplo, la Palabra de Dios. “También debemos sembrar esperanza, amor y paz”, dijo.
“Cuántas veces hemos escuchado una sinfonía maravillosa y hemos pensado con unas cuantas de estas sinfonías el mundo cambiaría, porque brota dentro del alma un deseo de emprender, de entregarse, de darse a los demás, de compartirlo todo”. También invitó a todos los fieles a leer la Biblia como una línea de nuestra vida porque es una palabra actual. Al concluir su homilía, el Arzobispo de Lima mencionó que la escalera que nos lleva al cielo es la humanidad. “Se llega a Dios a través del marido, de los hijos, de los nietos, de los jóvenes, de los enfermos, de los ancianos. Por eso, fortalezcamos la familia, unámonos y vislumbremos una primavera de espíritu de amor de Dios y veremos como muchas de las dificultades adquieren otra dimensión”.
Por otro lado, en la Misa de Gallo celebrada el 24 de diciembre, el Cardenal Juan Luis Cipriani dijo que nuestra tarea es extender la buena noticia del nacimiento del Salvador con las palabras y el ejemplo. “Bendita Sagrada Familia, imagen de todas las familias cristianas. Hermanos, la familia se forja en la fe y esperanza”. |
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