Lima, 01 de enero de 2008

 
   
 

Cardenal Cipriani convoca a la Gran Misión de Lima

En la Solemnidad de la Maternidad de la Virgen María, el 01 de Enero, el Cardenal Juan Luis Cipriani anunció la convocatoria en la arquidiócesis de “La Gran Misión de Lima” que se iniciará el domingo 27 de abril, Solemnidad de Santo Toribio de Mogrovejo, Segundo Arzobispo de Lima y Patrono del Episcopado Latinoamericano.

El Pastor de Lima señaló que con esta Gran Misión “Queremos reforzar nuestra identidad de hijos de Dios en la Iglesia católica. (..) Será una tarea muy grande, muy entusiasmante y con mucho trabajo”.

El Cardenal Cipriani señaló que la Gran Misión buscará fortalecer la dimensión religiosa en todos sus aspectos dentro de la Arquidiócesis y no sólo se ofrecerá a través del estudio del catecismo a los fieles, sino que será una invitación para que cada cristiano muestre con el ejemplo a los demás, que es seguidor de Cristo.

Cruzada de valores humanos y cristianos

“Es muy urgente una cruzada de valores humanos y cristianos que Jesucristo ha venido a poner al servicio de la humanidad. Cuando falta ese aspecto tan importante de nuestra formación humana que es el espíritu, realmente se producen desarrollos catastróficos”, señaló el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne.

Al mencionar que en este año, el Perú será anfitrión de importantes acontecimientos internacionales, el Arzobispo de Lima expresó “Queremos que el Perú aporte la importancia que tienen los valores cristianos en el desarrollo globalizado”.

Durante su homilía, el Pastor de Lima realizó unas reflexiones en forma de pregunta en este año que recién comienza como por ejemplo “¿Seremos capaces de trabajar unidos dejando de lado la violencia, la corrupción, las venganzas y los egoísmos?; ¿Tendremos el coraje de afrontar los desafíos que el desarrollo económico presenta con una educación adecuada?”.

“¿Acogeremos a la juventud sabiendo que son la esperanza de nuestro país, orientándolos con sinceridad y con firmeza en la búsqueda del bien y del trabajo?”, prosiguió.

“¿Le daremos la importancia que merece la familia como célula fundamental de toda organización social?; ¿Sabrán los responsables de la actividad política convertirla en una actividad de servicio hacia los demás?; ¿Compartiremos –generosa y solidariamente- los beneficios económicos de la mejor manera?; ¿Seremos más respetuosos de cuidar la honra de los demás?”.

“Hermanos, son pequeños bosquejos de valores que Jesucristo trajo al mundo, de valores que en estos tiempos estamos dejando de lado. Quiero llamar la atención. El mundo sólo se preocupa del desarrollo material, que es necesario y bueno, pero que es completamente insuficiente cuando hablamos de personas”, concluyó.

   
 

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