Lima, 20 de enero de 2008

 
   
 

“No retardemos ese deseo que tiene el Señor de librarnos del pecado”

El Cardenal Juan Luis Cipriani durante la Misa de Acción de Gracias por los 60 años de la presencia de los Oblatos de San José en el Perú, celebrada este domingo 20, en la Basílica Catedral de Lima animó a los miembros de esta congregación a seguir recorriendo el camino misionero que la Iglesia les agradece, y a seguir creciendo con la gracia de Dios de manera generosa, con fidelidad y santidad.

El Arzobispo de Lima les recordó también a los sacerdotes y laicos Oblatos de San José, a seguir el camino de su fundador, San José Marello; y ha no dejar de vivir siendo instrumento en las manos de Dios según cada uno su nivel y su naturaleza.

Resaltó que esta celebración eucarística es una acción de gracias a Dios, por lo bueno que ha sido, y por como nos bendice, nos acompaña y nos hace ver como se extiende por todo el país ese amor a Cristo en su Iglesia.

El Pastor de Lima pidió al Señor que bendiga con abundantes frutos apostólicos y de santidad todos los rincones donde prestan este trabajo maravilloso a la Iglesia en el Perú los Oblatos de San José.

Por otro lado, el Cardenal Cipriani en su homilía dominical señaló que somos nosotros los que retardamos ese deseo que tiene del Señor de ayudarnos, de librarnos del pecado, de unir a la familia, de mejorar a los hijos, y de resolver tantos temas de injusticia que no son sólo de orden político, sino moral.

“El Papa Pío XII, nos decía hace más de cincuenta años: “el gran pecado del siglo XX es no reconocer que hay pecado”.

“Nos hemos acostumbrado a una bondad espontánea, así como a una maldad que viene de la política y de la guerra, cuando en realidad viene del corazón del hombre y del pecado a través del egoísmo, de la mentira y el abuso de las pasiones desordenadas”, expresó el Pastor de Lima.

Al concluir su homilía, el Cardenal Cipriani mencionó que la Iglesia mantiene ese camino maravilloso del Catecismo, que en las misiones se usa tanto, para llevarnos a esa intimidad con Cristo, y surja de ahí la paz, la felicidad, la justicia, la unidad, el amor y la familia.

Por su parte, el Superior Provincial de los Oblatos de San José en el Perú, Padre Manuel Manrique, OSJ., invocó a Santo Toribio de Mogrovejo- bajo cuyo título se acoge esta congregación en el país- para que continúe inspirando su peregrinar cultivando la esperanza cristiana en el corazón de nuestro pueblo.

Asimismo, el Padre Manuel Manrique, OSJ., en gratitud a toda la Iglesia en el Perú, obsequió al Cardenal Juan Luis Cipriani las reliquias del fundador de esta congregación, San José Marello.

Concelebraron con el Cardenal Cipriani, el Nuncio Apostólico, Monseñor Rino Passigato; el Obispo de Carabayllo, Monseñor Lino Panizza; el Obispo de Huaraz, Monseñor José Eduardo Velásquez; el Obispo de Huari, Monseñor Ivo Baldi y el Superior Provincial de los Oblatos de San José en el Perú, Padre Manuel Manrique, OSJ.

   
 

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