Lima, 10 de febrero de 2008

 
   
 

Cardenal Cipriani: “El pecado es la enfermedad de las enfermedades”

Este domingo 10 de febrero –primer domingo de Cuaresma – el Cardenal Juan Luis Cipriani administró el Sacramento de la Unción de los Enfermos a cerca de 60 personas congregadas en la Basílica Catedral en el día que se conmemora la XVI Jornada Mundial del Enfermo, memoria Litúrgica de Nuestra Señora de Lourdes.

Durante su Homilía el Arzobispo de Lima explicó que el Sacramento de la Unción de los Enfermos es una señal visible de lo invisible. “Habrá una cruz, un óleo, unas palabras; pero lo más grande es lo que no ven ni oyen, sino lo que creen y es la acción de Cristo en sus almas y en sus cuerpos”, expuso.

En ese sentido, el Pastor de Lima recordó que desde el génesis de la humanidad entró la gran enfermedad del pecado. “En ese comienzo entró la gran enfermedad: el pecado; el gran contagio: el demonio; y el camino del contagio: la mentira. El demonio que con engaño quiere inocularte la enfermedad terrible. El pecado es la enfermedad de las enfermedades, la causa de todas las demás y que sin embargo pocos le hacemos caso”, señaló.

“¿Por qué no se resuelve el hambre o la enfermedad del mundo?, por el pecado, el egoísmo, el abuso, la irresponsabilidad de mucha gente. ¿Qué cosa es eso?, pecado. Prosiguió el Primado del Perú.

Al respecto, el Cardenal Cipriani exhortó a los fieles a no caer en la tentación que “a cada uno de nosotros se nos presenta con una apariencia moral. No nos invita a hacer el mal, sino que finge mostrarnos lo mejor y nos anima a mejorar el mundo, tal cual como hizo con Jesús, una tentación muy sugestiva pero falsa”, indicó.

Un examen de conciencia en Cuaresma

Por ello, el Pastor de Lima invitó a los fieles para que en esta Cuaresma realicen un examen de conciencia donde revisen responsablemente su vida. “¿Cómo anda esa fe?, ¿ese pecado en mi alma?, ¿Cómo está esa confianza en Dios?, ¿Cómo lucho  para evitar las tentaciones?, piensa un poco porque en los tiempo actuales preocupa mucho olvidarse que hay un demonio”, reflexionó.

Finalmente, el Arzobispo de Lima invocó a Nuestra Señora de Lourdes para que nos convenza de este mensaje de paz. “Ponemos todo esto en manos de nuestra madre, la virgen de Lourdes, que ella nos convenza de este mensaje de lucha frontal contra el demonio, de despertar y no dejarse llevar por la tentación, de acudir a la confesión, de tener paz en el alma, y veraz que con el alma sana el cuerpo baila. Por eso tengamos esa alma sana, alegre y entusiasta”, exhortó.

 

   
 

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