Lima, 10 de febrero de 2008

 
   
 

150 años de presencia vicentina en el Perú

Al conmemorarse 150 años de la llegada al Perú de la Compañía de las Hijas de la Caridad y los Misioneros Vicentinos (Congregación de la Misión), el Cardenal Juan Luis Cipriani presidió una Misa de Acción de Gracias, en la Basílica Catedral de Lima, el último sábado 09 de febrero.

El Arzobispo de Lima al dirigirse a todos los miembros de Congregación de la Misión señaló que la unidad de Cristo en su Iglesia supone una permanente fidelidad a los santos fundadores como San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac, que son siempre actuales y fruto de referencia de lo que quiere Dios de nosotros.

“Todo este fruto que podemos observar hoy es huella de los santos que nos han precedido, no sólo de los fundadores sino de los sacerdotes y religiosas que llegaron al Perú. Busquemos cada día la voluntad de Dios a través de la vida de los santos fundadores siguiendo el carisma de ellos y obedeciendo a los superiores”, expresó.

Por otro lado, el Cardenal Cipriani reflexionó acerca de conmoción que ha producido en cierto sector de la población, las palabras del Papa Benedicto XVI, quien nos recordó con valentía que hay un infierno y no está vacío.

“El Santo Padre nos recuerda que hay que luchar, que son tiempos de conversión y que el demonio cosecha a manos llenas cuando nos dormimos, cuando baja la oración, cuando los sacramentos son rutinarios, cuando el trabajo es flojo y la obediencia se deja de lado”, añadió.

Invitó a los fieles, en este tiempo de Cuaresma, a meditar con frecuencia la eternidad, porque en esa dimensión de la vida eterna adquiere una medida real nuestra vida diaria. “Siempre en nuestros planes y proyectos pongamos como fondo la vida eterna y veremos como muchos aspectos de nuestra vida alcanzarán un nivel muy importante; y habrá preocupaciones y dolores que adquirirán una dimensión pequeña”.

El Pastor de Lima resaltó en la Congregación de la Misión la gran labor y el inmenso amor que tienen con los pobres,  que tendrá como resultado que su recompensa sea grande en el cielo.

“Si las cosas parten de Cristo tendremos frutos y haremos maravillas en todo trabajo y el Señor bendecirá con abundantes vocaciones y con fidelidad para que en todas las comunidades se viva ese amor a Dios y al prójimo”, concluyó.

Concelebraron con el Cardenal Cipriani; el Nuncio Apostólico, Mons. Rino Passigato; el Obispo de Carabayllo, Mons. Lino Paniza; el Obispo Castrense, Mons. Salvado Piñeiro; el Obispo emérito de Ica, Mons. Guido Breña; el Obispo emérito de Puerto Maldonado, Mons. Juan José Larrañeta; el Superior General de la Congregación de la Misión, Padre Gregorio Gay; el Superior Provincial en el Perú, Padre Rubén Borda y otros sacerdotes de la Arquidiócesis de Lima.

   
 

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