Lima, 18 de febrero de 2008

 
   
 

“Que se vea con nuestras obras que amamos a Jesús”

El Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne presidió la Santa Misa en la Basílica Catedral con la presencia de fieles que pertenecen a la Vicaría Pastoral III de la Arquidiócesis de Lima, este domingo 17.

El Pastor de Lima, en su homilía dominical señaló que la Palabra de Dios debe ser para nosotros la guía, porque se habla, se interpreta y se comenta mucho la Palabra de Dios, pero no se practica.

“Lo que el Señor quiere es algo más vivo, que se vea en nuestra vida que leemos y meditamos la Palabra de Dios; y que se vea con nuestras obras que amamos a Jesús”.

Manifestó que cada día hay que morir un poco a esos caprichos, a esa comodidad, a esa flojera y a esos ataques desordenados de las pasiones. “Tenemos en el propio cuerpo ese principio de corrupción, de inclinación al pecado; y por lo tanto, hay motivos para que tengamos temor a nuestras debilidades”.

Pero el Señor nos dice: “No temas, aquí estoy. Este es mi Hijo el amado, mi predilecto, escuchadlo. Yo he vencido al mundo”. Esa derrota del mal pasa por el sufrimiento, la tribulación, el arrepentimiento, el dolor y la penitencia. “Solos no podemos vencer, sino estando con Cristo, y para esto es necesario la oración, la confesión, el rezo del rosario y conocernos cada día más, sin temor”.

El Cardenal Cipriani mencionó también que Jesús nos invita al esplendor de la gloria eterna. “La vida humana es el camino obligado para ir a la vida eterna; por lo tanto, no es mala, pero tiene dificultades y momentos difíciles en el que tenemos que renovar nuestra confianza en el Señor”.

“La realidad de nuestra vida es el camino para ir a la vida eterna, dependiendo como lo recorramos; pero lo que no podemos hacer es evitarlo y salirnos del camino, encerrándonos y fabricándonos una moral personal, repitiendo a los demás ‘que no le hacemos mal a nadie’. Por eso, la materia prima para esa santidad es nuestro carácter, nuestro trabajo, los amigos, esos momentos de enfermedad y de oscuridad”, dijo.

Al concluir, el Arzobispo de Lima señaló que debemos aceptar nuestra vida tal como es, luchando para vivir más cerca de Jesús, poniendo en práctica la Palabra de Dios, en la oración y en la frecuencia de los Sacramentos; y luego, viviendo intensamente nuestra vida, no dejándonos abatir por nuestros pecados, desánimos y dificultades”.

Concelebraron con el Cardenal Juan Luis Cipriani, el Vicario Episcopal de la Vicaría III, Monseñor Octavio Casaverde, así como párrocos y sacerdotes de esa zona de la Arquidiócesis de Lima.

   
 

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