Lima, 13 de julio de 2008

 
   
 

Cardenal Cipriani: "Gran Misión de Lima debe ayudar a leer más la palabra de Dios"

El Cardenal Juan Luis Cipriani invitó a los fieles católicos a participar de la Gran Misión de Lima, meditando cada día la palabra de Dios y llevándola a la práctica con el propósito de ser mejores cristianos, al comentar el Evangelio del sembrador, durante la Santa Misa del domingo 13 de julio.

“En la Gran Misión de Lima estamos preparando en las Escuelas Parroquiales, a gente común y corriente como nosotros; pero no sólo para que conozca este u otro pasaje del Evangelio, sino para que lo cumpla. Y si miles de hombres y mujeres aprenden a escuchar, a meditar y a poner en práctica la palabra de Dios saldrán a visitar a otros”, dijo.

“Ese es el secreto de la Gran Misión. Que la palabra de Dios que es vida, que es Jesucristo vivo hoy, que Él nos está hablando a través del Pastor. Y nos dice: examínate. ¿Eres de los que escuchan y no practican?. No me sirves. ¿Eres de los que no escuchan?. No me sirves”, añadió.

Asimismo, señaló que “la Parábola del sembrador nos puede ayudar a sacar un propósito concreto. Todos los días lee un pasaje del Evangelio, medítalo, saca alguna idea, cierra y procura recordar: ¿Qué he leído?, ¿Qué me ha dicho hoy el Espíritu Santo?. Si no te acuerdas, vuelve a abrirlo para que aprendas a leer la palabra de Dios de una manera eficiente. ¿No tienes cinco minutos para la palabra de Dios?....No me digas que eres católico”. .

El Pastor de Lima invitó a los fieles católicos a imitar al sembrador de la parábola, sembrando con la palabra y con el buen ejemplo. Así extenderemos la Gran Misión de Lima a todos los rincones de la ciudad.

“Nuestra religión es vida, práctica y hechos visibles. Personas, almas, trabajo, horas. No solamente es algo íntimo, guardado, que crece para adentro, que se ve. A un hombre de fe y a una mujer de fe se le ve por sus obras, no sólo por sus oraciones, sino por sus acciones: ¿cómo trata su hogar?...su trabajo, sus amistades, en la calle, en el deporte, en la cultura, en el gobierno, en el descanso, en la enfermedad, cómo se porta. Ahí está el discípulo y el misionero”, dijo el Pastor de Lima.

“Dentro de nosotros está la causa de no ver y de no oír. La causa está en el pecado. Una realidad que la soberbia y el orgullo –aunque te hayan dicho con claridad las cosas- dices “no me acuerdo”. No hay peor sordo que el que no quiere oír; aunque te hayan mostrado el camino”, expresó.

“Hay gente que lee la palabra de Dios para satisfacer su capricho. Eso no es palabra de Dios y ni sirve para nada. Por eso, Jesús también les dice a sus discípulos. Dichosos sus ojos porque ven y sus oídos porque oyen. Que Jesús tenga compasión de nosotros para que seamos humildes”, dijo el Pastor de Lima.

   
 

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