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Lima, 14 de julio de 2008 |
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Videomensaje del Papa a Australia y a los jóvenes peregrinos Publicamos el videomensaje que ha dirigido Benedicto XVI al amado pueblo de Australia y a los jóvenes peregrinos que participan en la Jornada Mundial de la Juventud 2008. Al amado pueblo de Australia, "Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos" (Hechos 1, 8).
Ante todo deseo expresar mi aprecio a todos los que han ofrecido su tiempo, sus recursos y sus oraciones para hacer posible esta celebración. Gobierno australiano y gobierno provincial de Nueva Gales del Sur, organizadores de todos los acontecimientos, miembros de la comunidad de agentes económicos que os habéis ofrecido como patrocinadores: todos vosotros habéis apoyado con generosidad este acontecimiento, y en nombre de todos los jóvenes que participarán en la Jornada Mundial de la Juventud os doy las gracias sinceramente. Muchos jóvenes han hecho grandes sacrificios para poder emprender el viaje a Australia y rezo para que sean ampliamente recompensados. Las parroquias, las escuelas y las familias han sido muy generosas para acoger a estos jóvenes visitantes. También ellas merecen nuestra gratitud y nuestro aprecio.
A muchos jóvenes hoy les falta la esperanza. Se quedan perplejos ante las preguntas que se les presentan de manera cada vez más apremiante en un mundo que les confunde, y con frecuencia no saben bien hacia dónde tienen que dirigirse para encontrar respuestas. Ven la pobreza y la injusticia y desean encontrar soluciones. Sienten el desafío de los argumentos de quienes niegan la existencia de Dios y se preguntan cómo responder. Ven los grandes daños perpetrados contra el ambiente natural por la avidez humana y luchan por encontrar estilos de vida en mayor armonía con la naturaleza y con los demás.
Queridos amigos australianos: aunque podré pasar pocos días en vuestro país y no podré viajar fuera de Sydney, mi corazón os alcanza a todos, incluidos los que están enfermos o atraviesan cualquier tipo de dificultad. En nombre de todos los jóvenes, os doy las gracias nuevamente por vuestro apoyo en mi misión y os pido que sigáis rezando sobre todo por ellos. Concluyo renovando mi invitación a los jóvenes de todo el mundo para que vengan conmigo a Australia, la "gran tierra del sur del Espíritu Santo". Mi deseo es encontrarme allí con vosotros. Que Dios os bendiga a todos. Fuente: Agencia Zenit. |
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