Lima, 16 de julio de 2008

 
   
 

“Acudamos a la Gran Misión de Lima con los dos grandes instrumentos marianos: el Rosario y el Escapulario”

En la Solemnidad de la Virgen del Carmen, el Cardenal Juan Luis Cipriani invitó a los fieles de Lima a llevar el rezo del Santo Rosario y el Escapulario Carmelita a todos los hogares en el marco de la Gran Misión de Lima.

El Pastor de Lima recordó que “todos hemos venido a este santuario para renovar nuestra entrega a la virgen. Queremos decirle a nuestra madre: no nos dejes, necesitamos de tu fortaleza, cariño, pureza, orientación y consuelo”.

El Cardenal Cipriani aprovechó su homilía para unirse a cada una de las intenciones de los fieles. “Venimos cargados cada uno de peticiones personales, familiares; y, sobre todo, creo que todos queremos hoy de una manera clara renovarle a María esa promesa: a Jesús se va por María; a la Iglesia se entra por el amor a María; los favores que Jesús nos hace vienen todos a través de María”, mencionó.

“Por eso, en esta cita que todos los años tenemos en el santuario por la Solemnidad de la Virgen del Carmen, venimos a cumplir nuestras promesas: ¡aquí estoy, madre mía!, te entrego mi vida: mi matrimonio, mi sacerdocio, mi juventud, te lo entrego con todo el dolor, ilusión, esperanza. Confío en ti”, prosiguió el Arzobispo de Lima.

Apostolado mariano en la Gran Misión de Lima

El Arzobispo de Lima aprovechó para invitar a los fieles a establecer un apostolado a través de instrumentos marianos en la Gran Misión de Lima como son el Santo Rosario y el Escapulario de la Virgen del Carmen.

“Hay que enseñar a la gente a rezar el Rosario, hay que dárselo y rezarlo en las familias, las calles, los colegios, hospitales, templos, María lo quiere. Expliquen a la gente en qué consiste la promesa de María, impongan el escapulario, llévenlo a todos los hogares”, continuó el Pastor de Lima.

“La Gran Misión de Lima está en manos de María; la conversión nuestra está en manos de María; la paz en el mundo esta en sus manos; la unidad de la familia; la protección de la vida; la juventud está en manos de María. Por eso, acudamos con esos dos grandes instrumentos marianos: el Rosario y el Escapulario, verás como la gente cambia”, recalcó.

La Gran Misión de Lima es un esfuerzo evangelizador que la Arquidiócesis de Lima inició en abril último en sintonía con el llamado a la “Misión Continental” que el Santo Padre, Benedicto XVI convocó en el Santuario de Aparecida, Brasil en mayo del año pasado al inaugurar la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.

El Secreto de María: estar al lado del Señor en la Cruz

El Cardenal Juan Luis Cipriani también animó a los fieles a acercarse con confianza a María, la Virgen del Carmen y emprender con ella el camino de la cruz. “No te olvides que el gran secreto de María fue estar a lado del Señor en la cruz. No tengas miedo cuando parece que no puedes, ama la cruz. Ella, la Virgen del Carmen, te dará fuerzas. Ser buenos, cuesta; amar a Dios significa dejar el pecado, ser fieles en el matrimonio es esfuerzo y lucha”, comentó.

Finalmente, el Arzobispo de Lima pidió a la Virgen del Carmen de manera especial por los sacerdotes del mundo. “Madre de los sacerdotes: cuídalos, hazlos santos y que vengan abundantes vocaciones, hacen falta, para poder llevar a Jesús a todos los corazones”.

El Arzobispo de Lima presidió la Eucaristía ante miles de devotos que se congregaron en la Solemnidad de la Virgen del Carmen en el Monasterio de las Madres Carmelitas Descalzas en Barrios Altos, en el Cercado de Lima este miércoles 16 de julio.

   
 

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