Lima, 27 de julio de 2008

 
   
 

Cardenal Cipriani: “Señor, ¡enséñame a amarte!”

“Es difícil amar lo que no se conoce, ¡Señor, enséñame a conocerte!; es difícil amar a quien no se trata, ¡Señor, enséñame a hacer oración!”, invocó el Arzobispo de Lima durante la Santa Misa celebrada en la Basílica Catedral de Lima el XVII domingo del Tiempo Ordinario, este 27 de julio.

Durante la homilía, el Pastor de Lima exhortó a los fieles a pedir al Señor, a ejemplo del Rey Salomón, un corazón dócil para gobernar, para distinguir el mal del bien.

“A Dios le agrada el que pidamos algo de este estilo: un corazón sano donde no hay odios, envidias, no hay crítica; y saber distinguir, uno se puede equivocar, pero no le puede llamar la atención lo que está mal. La conciencia te llama para decir: perdón me equivoqué. ¡Cambia!”, invocó.

En ese sentido, el Cardenal Cipriani recordó el tesoro que Dios tiene reservado para todos nosotros, el Reino de los cielos. “Piensa que ese tesoro del que estamos hablando, el amor de Dios; ese corazón dócil, la oración, los sacramentos, hay que buscarlos con humildad y con fe”, animó el Arzobispo de Lima.

“Pero para adquirirlo hay que vender todo lo que tengo: mi capricho, mi sensualidad, mi mal carácter, mi flojera, mi soberbia, ¡afuera todo! Y tú dirás: pero es que tengo poco, lo poco es todo. Aprendamos esa promesa tan bonita de Dios”, prosiguió.

Por ello, el Pastor de Lima exhortó a los fieles a alcanzar el Reino de los cielos por el camino más bonito de la Iglesia, la Virgen María. “Vayamos por María, pero de verdad y decirle a ella: muéstrame el camino para ir a Jesús, enséñame a pedir qué es lo que me conviene”, señaló.

Finalmente, el Cardenal Cipriani envió su bendición a los fieles y les deseó unas Felices Fiestas Patrias.

   
 

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