Lima, 27 de junio de 2008

 
   
 

Cardenal Cipriani invitó a los fieles a atreverse a ser santos

Al conmemorarse treinta y tres años del tránsito al cielo de San Josemaría Escrivá de Balaguer, el Cardenal Juan Luis Cipriani presidió este jueves 26 de junio, la misa que en honor del Fundador del Opus Dei se realizó en la Basílica Catedral de Lima, en la cual participaron el Vicario Regional del Opus Dei, Monseñor José Luis López Jurado; el Dean del Cabildo Metropolitano de Lima, Monseñor Andrés Berríos y otros sacerdotes de la Arquidiócesis así como miles de fieles de diferentes partes de la capital.

Tomando algunas de las palabras pronunciadas hoy en Roma por el Prelado del Opus Dei, Monseñor Javier Echevarría; el Arzobispo de Lima mencionó en su homilía que a partir del próximo 28 de junio por decisión del Papa Benedicto XVI se dará comienzo a un Año Paulino, al conmemorarse el segundo milenio del nacimiento del Apóstol de los gentiles. “Es una ocasión muy especial para meditar la vida y doctrina de San Pablo”, expresó.

El Cardenal Cipriani añadió que Monseñor Echevarría anunció también que un nuevo motivo de Acción de gracias proviene del hecho de que hoy en el Tribunal de la Diócesis de Roma se ha clausurado el proceso informativo de la Causa de beatificación y canonización del Siervo de Dios, Monseñor Álvaro del Portillo.

“Es solo un primer paso, pero un paso que nos llena de alegría, pues vemos en el queridísimo Don Álvaro -como se le conocía a Monseñor Del Portillo en el Opus Dei- el hombre íntegro, cristiano auténtico, el buen pastor, el hijo fidelísimo de San Josemaría”, expresó el Pastor de Lima.

Tomarse en serio la llamada a la santidad

El Arzobispo de Lima invitó a todos los fieles a atreverse a ser santos, y para eso hace falta tomarnos en serio esta certeza, la llamada a la santidad. Solo lograremos esta certeza y esta convicción sólida si en lo humano procuramos día a día forjar una personalidad recia.

El Cardenal Cipriani recordó la vida santa de San Josemaría. “Un hombre lleno de gozo, de amistad, de cariño, de fortaleza, de inteligencia, de agudeza, de buen humor que tenía una enorme ilusión por el arte y que se enamoraba de la lealtad de los hombres y mujeres. Todo esto era un canto de amor y de contemplación a Jesús”.

El Pastor de Lima también indicó que el pecado venial deliberado y constante se come el ardor y la ilusión por la santidad. Es el mayor enemigo en el apostolado.

Manifestó que esos deseos de santidad, ese amor que no pasa, esa entrega que no envejece, es una llamada hoy a todos nosotros, que puede estar sonando esa campana en el corazón de cada uno. “Que esperas, piénsalo bien, porque San Josemaría vio lo que Dios le pedía y se dedicó a ello con alma, vida y corazón cada instante de su vida”.

Finalmente, el Cardenal Cipriani invitó a los fieles a participar de la Gran Misión de Lima, esfuerzo pastoral emprendido por la Arquidiócesis de Lima que procura una nueva evangelización en nuestra ciudad para que así todas las almas conozcan más a Dios, el rostro humano de Dios, Jesucristo; su cuerpo místico, la Iglesia y vivan esa vida en Cristo a través de los sacramentos; en conclusión, una gran catequesis.

   
 

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