Lima, 27 de junio de 2008

 
   
 

Acto Académico en honor a Benedicto XVI en Lima

Con ocasión de la Solemnidad de San Pedro y San Pablo y próximos también a celebrar el Día del Papa el domingo 29 de junio, la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima celebró el viernes 27 un Acto Académico en honor al Santo Padre Benedicto XVI.

La ceremonia contó con la presencia del Arzobispo de Lima, Cardenal Juan Luis Cipriani; del Nuncio Apostólico, Monseñor Rino Passigato; del Rector de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, Monseñor Pedro Hidalgo y del Sr. Gustavo Sánchez, profesor principal y director de la escuela de Postgrado de dicho centro de estudios, quien tuvo a su cargo la Lección Magistral; así como de sacerdotes, seminaristas y alumnos de la Facultad.

En sus palabras inaugurales, Monseñor Pedro Hidalgo manifestó que esta actividad tiene como objetivo iluminar nuestra vida de fe y las situaciones de nuestra cultura con el Magisterio del Papa Benedicto XVI; y, a su vez, se quiere mostrar que la luz que emana del magisterio del Romano Pontífice ilumina el quehacer académico de la Facultad y la vida personal de fe de sus miembros.

Durante la Lección Magistral, que llevó el título: “Esperanzas humanas y esperanza divina. La crítica de Benedicto XVI al pensamiento contemporáneo en la encíclica Spe Salvi”, el profesor Gustavo Sánchez señaló que la frase “quien tiene a Dios tiene esperanza”, es la síntesis de la encíclica y el corazón de la propuesta del Santo Padre al mundo contemporáneo.

El profesor Gustavo Sánchez, citando a Benedicto XVI señaló que “Dios es la esperanza del hombre, pero no cualquier Dios”. Hay que tener presente que la esperanza por excelencia, Dios que nos salva por medio de Jesucristo no anula las esperanzas humanas, anula aquellas que precisamente, por no reconocer la necesidad de redención –no decimos de autoredención- se convierten en falsas esperanzas y a la larga llevan a su pérdida. Pero en Dios las esperanzas humanas son colmadas con elevados acentos.

Al citar al Papa Benedicto XVI dijo también que nosotros necesitamos tener esperanzas, más grandes o más pequeñas que día a día nos mantengan en camino. “La gran esperanza que ha de superar todo lo demás, aquellas no bastan; esta gran esperanza solo puede ser Dios, que abraza el universo y que nos puede proponer mirar lo que nosotros por sí solos no podemos alcanzar”.

“Dios es el verdadero rostro de la esperanza humana, pero no cualquier Dios, sino el Dios que tiene el rostro humano y que nos ha amado hasta el extremo, a cada uno en particular y a la humanidad en su conjunto. Solo su amor nos da la posibilidad de perseverar día a día con toda sobriedad sin perder el impulso de la esperanza en un mundo que por su naturaleza es imperfecto”, añadió.

El profesor principal de Facultad de Teología indicó que lo que nos garantiza nuestra esperanza es Dios mismo, que por Cristo y su redención, se ha hecho no solo accesible, sino cercanísimo al ser humano. La esperanza no es pues solo una realidad objetiva y accesible, Dios mismo que nos ha dado y transfigura nuestra existencia. “La esperanza siendo virtud teologal, infundida en el bautismo, junto con la fe y la caridad puede ser aprendida y ejercitada. El Papa Benedicto XVI en su encíclica Spe Salvi señala los lugares en que podemos ser enseñados a vivir este maravilloso don que son la oración, la acción, el sufrimiento y el juicio”.

Por su parte, el Nuncio Apostólico en el Perú, Monseñor Rino Passigato, expresó su alegría por el homenaje que la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima tributa al Papa Benedicto XVI, con ocasión de la Solemnidad de San Pedro y San Pablo. Asimismo, señaló que este sábado 28 de junio el Santo Padre dará inicio al Año Paulino, esperando que contribuya a redescubrir las huellas del apóstol, la fecundidad histórica del Evangelio y su extraordinaria potencialidad para la cultura contemporánea.

Finalmente, las palabras de clausura estuvieron a cargo del Cardenal Juan Luis Cipriani, Gran Canciller de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, quien manifestó que estas actividades académicas tienen un hondo significado de amor al Papa que se enseña y se vive en la Facultad. “Que este Acto Académico sea un motivo de sembrar en sus corazones, en sus pensamientos y en su futuro trabajo ese amor con obras y estudio para que de esa manera la Iglesia, en los desafíos de estos tiempos, siga adelante; especialmente, en la Gran Misión de Lima que ha emprendido la Arquidiócesis”.

   
 

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