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Lima, 29 de junio de 2008 |
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Mons. Passigato: “Anunciar a Jesús es la primera y esencial misión de la Iglesia” “Anunciar a Jesús es la primera y esencial misión de la Iglesia, para esto Cristo se hace presente en ella hasta el fin del mundo: para seguir presente entre los hombres con su palabra y sacramentos de salvación”, expresó Mons. Passigato, quien tuvo a su cargo la homilía en la Basílica Catedral de Lima con ocasión de la Solemnidad de San Pedro y San Pablo este domingo 29 de junio.
Durante su homilía, Monseñor Passigato afirmó que “La Iglesia estaría de sobra en el mundo si no le diese a Jesucristo, si no proclamara a todos su mensaje, si no siguiera perdonando los pecados y comunicando a los hombres la vida divina con el Bautismo y los demás sacramentos. ¡Ay de la Iglesia si no evangeliza!”, prosiguió el decano del cuerpo diplomático en nuestro país.
El Nuncio recordó la figura del apóstol San Pablo, cuyo año jubilar por el Bimilenario de su nacimiento, la Iglesia acaba de dar inicio. “Pablo, el pecador convertido, ha sido y es una de las grandes estrellas de la evangelización. Todos nosotros, hermanos, los que celebramos hoy su fiesta y participamos en este inicio del Año Paulino, sea cual sea nuestro pasado, justo o pecador, todos estamos llamados a ser evangelizadores, anunciando a Jesús a un mundo que lo necesita, porque le da el sentido de la vida, la fuerza para el bien, el gozo en el servicio, la plenitud del infinito, la comunicación del amor inmenso de Dios, manifestado en Jesucristo y presente en la Iglesia por su Espíritu”, señaló.
Por ello, recordó que para llegar a Cristo el camino es la muerte y la resurrección. “A resucitar con Cristo solo se llega si se ha muerto con Él en la cruz. En Cristo, muerte y resurrección van juntas; la primera está en función de la segunda. Jesucristo no sería el Salvador del mundo si después de la muerte en la cruz no hubiese resucitado”.
Asimismo, reflexionó sobre la falta de oración en la Iglesia, exhortando a los fieles a conversar con Dios. “Hoy la Iglesia y la humanidad necesitan más oración. Es preciso que cada hombre y cada mujer ore más; que se ore más en las familias; que se ore en las escuelas y en los lugares de trabajo; que se ore en los grupos de reflexión y acción apostólica; que se ore en donde hay dolor y soledad; que oren los niños inocentes y los ancianos doblados bajo la carga de los años y por mucho luchar”. “Sin la oración no hay vida en Cristo, muerto y resucitado, no hay salvación. Nunca es el hombre tan grande como de rodillas ante Dios, cristianos todos consolidemos el cimiento de la vida con la oración y la acción, fortalecidos en la fe, encendidos en el amor, para darle una inyección de esperanza verdadera a nuestro mundo, a toda la familia humana”, precisó Monseñor Passigato.
Finalmente se encomendó a “San Pedro y San Pablo, las dos columnas fundacionales de la Iglesia de Roma”, y pidió “gracias abundantes al Santo Padre Benedicto XVI, para que con su luminoso magisterio siga guiando eficazmente la comunidad de los creyentes, confirmándola en la fe en Cristo muerto y resucitado, e inspirando a todos los hombres de buena voluntad sentimientos y propósitos de paz y de fraternidad”, culminó.
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