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Lima, 02 de marzo de 2008 |
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“Hay que acudir a la confesión, pedir perdón y actuar con obras” En el IV Domingo de Cuaresma, el Cardenal Juan Luis Cipriani presidió la Santa Misa en la Basílica Catedral con la presencia de fieles pertenecientes a la Vicaría Episcopal VII de la Arquidiócesis de Lima, conformada por las parroquias de los distritos de Barranco y Chorrillos.
“Hay que acudir a la confesión, pedir perdón y actuar con obras, para que en nuestro interior se vea que somos discípulos de Jesús". Añadió que el mundo que vivimos está así porque no hay vida interior, hay pura apariencia, no somos sinceros, vivimos una doble vida, decimos perdón y no perdonamos, hablamos mucho y no hacemos, y luego le echamos la culpa a los demás.
“No es que la Iglesia imponga a los demás, más bien despierta en nombre de la luz de Cristo nuestra conciencia”, afirmó. El Cardenal Cipriani invitó a todos a contemplar a Cristo en nuestra propia alma, a ser sinceros con Él y a reconocer nuestros pecados. “No tengamos miedo, Dios sólo quiere ayudarnos”.
Indicó que debemos pedirle al Señor que nos tenga compasión y el punto de partida para esta Cuaresma es la humildad, que nos lleva a reconocer nuestras faltas, al arrepentimiento y a la verdad. Al concluir, el Arzobispo de Lima pidió a Nuestra Madre, la Virgen María que nos ayude a despertar la conciencia al arrepentimiento, a la sinceridad y a la humildad. Concelebraron con el Cardenal Juan Luis Cipriani; el Padre Jaime Calvo, Vicario Episcopal y párroco de los “Doce Apóstoles”, en Chorrillos; el Padre Pedro Ceriani, párroco de “San José Obrero”, en Barranco y el Padre Andrés Alegre, párroco de “San Francisco de Asís”, del mimo distrito. |
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