Lima, 09 de marzo de 2008

 
   
 

“La cruz es la escalera por la que llegamos al cielo”

El domingo 09 de marzo -V domingo de Cuaresma- el Cardenal Juan Luis Cipriani celebró la Santa Misa en la Basílica Catedral. En la ceremonia se anunció la semana Santa de Lima y estuvieron presentes los miembros de diferentes hermandades, así como los artesanos y el personal administrativo del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, al conmemorarse “El día del artesano”.

Durante su homilía, el Pastor de Lima recordó que en esta Cuaresma y durante la Semana Santa “la cruz es la escalera por la que llegamos al cielo, es el lugar de alegría, la señal de vida, el símbolo de amor y perdón. Debemos rescatar en nuestra mente y obras que la cruz no es todo lo negativo, no es señal solo de castigo”, mencionó.

“Jesucristo con su muerte en la cruz la convierte en trono de su realeza, de su perdón, de la alegría, y todos sabemos que en la naturaleza misma de nuestra vida nos acompaña el sufrimiento, la penitencia, y nosotros nos abrazamos, buscamos y besamos la cruz”, prosiguió el Arzobispo de Lima.

El Cardenal animó a los fieles a seguir el camino de la cruz. “Corramos, busquemos esa cruz sin temor, con sinceridad, siempre es tiempo para el perdón. Y si Jesús toca tu alma: ¡cambia! Jesús nos pide que junto a Él lo acompañemos en ese camino del dolor, del arrepentimiento y de la resurrección. Él nos invita”, exhortó.

Homenaje a la Beata Madre Teresa de Calcuta

En otro momento de su homilía, el Cardenal invitó a los fieles a seguir el ejemplo de la Beata Teresa de Calcuta. “Aquella mujer, que le dijo al Señor “Yo creo”, y se puso a trabajar, a recoger niños que nadie quería, que sus familias los iban a abandonar o los iban a abortar, aquellos que tienen enfermedades incurables y la madre repetía “Dénmelos a  mí”, y por todo el mundo se fueron abriendo casas de vida, la madre Teresa de Calcuta creía y actuaba”, reflexionó.

Por otro lado, el Arzobispo de Lima invitó a los fieles a tener una vida coherente. “No seamos como los fariseos que dicen y no hacen, creo y sigo igual. A todos hoy el Señor nos dice: ¿Crees? Está dando pasos para hacer un milagro, para sanarme, para convertirme, para buscarme otra vez, para darme fuerza, para levantarme, me está buscando”.

Por ello animó a los fieles  a seguir a Cristo de una manera práctica. “¿Crees?, confiésate. ¿Te confiesas?, conviértete. ¿Te conviertes?, busca a otros y verás como la alegría invade tu alma”. Finalmente, exhortó a los presentes a hacer morir el pecado en el alma de cada uno. “Ven por la cruz, no evites el dolor, la penitencia, el sacrificio, muere un poco al pecado, a las pasiones. Por ese camino encontrarás luz, alegría, paz y serenidad. Confirmemos la fe en esa cruz redentora que es luz, paz, fortaleza y camino de verdadera alegría”, culminó.

A la Santa Misa, un grupo de fieles trasladó la Cruz del Padre Urraca de la Basílica de la Merced y la imagen de la virgen de la Esperanza, la cual se encuentra habitualmente en una de las capillas de la Catedral de Lima.

   
 

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