Lima, 19 de marzo de 2008

 
   
 

Cardenal Cipriani invita al clero de Lima a vivir su vocación sacerdotal con fidelidad a la Iglesia

Más de 250 sacerdotes de la Arquidiócesis de Lima participaron este miércoles 19 de marzo en la Misa Crismal presidida por el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, quien recordó a los presbíteros aprovechar esta fecha para profundizar en la raíz misma de su compromiso sacerdotal.

Durante la homilía, el cardenal Cipriani preguntó a los presentes: “¿Por qué soy sacerdote? ¿Para qué soy sacerdote? ¿Qué es la Iglesia?”. Y respondió que ésas son las preguntas de fondo “cuando todo está tan relativo, los vínculos se rompen constantemente y la fidelidad se cuestiona”, expresó.

El también arzobispo de Lima recomendó a los sacerdotes el deber de tener cuidado en la oración personal. “El tiempo dedicado a la oración no es un tiempo sustraído a la responsabilidad pastoral, sino que es, precisamente, un trabajo pastoral”, dijo.

Acompañemos al Señor en el Sagrario

El Cardenal Cipriani expresó su alegría y su agradecimiento por las numerosas capillas de la Arquidiócesis de Lima donde se expone el Santísimo Sacramento por muchas horas, acompañado por miles de fieles. Pero pidió al clero cuidar también la seguridad de los Sagrarios y de los templos.

“Sigamos también poniendo cariño en la Liturgia, en los ornamentos y en el cuidado de todo lo que hace referencia a Nuestro Señor. Continuemos ese camino seguro y bello que atrae a miles de almas”, añadió.

Preparación para los sacramentos

El purpurado explicó a los clérigos: “Nuestro trabajo se dedica  a preparar y administrar los sacramentos, la vida de Cristo. Con ese motivo, tenemos ocasión para encontrarnos con miles de personas a lo largo del año. Personas que tal vez no van todos los domingos a la iglesia; por lo tanto, es una ocasión para realizar un anuncio misionero, confirmarnos en la fe que vivimos”.

Explicó que, “si contemplamos el sacramento del  bautismo, vemos que requiere de una preparación que nos pone en contacto con quienes no son demasiados creyentes. Podemos decir, que no es sólo una actividad para conservar la cristianidad, sino un encuentro con personas que tal vez con este motivo vuelven a la Iglesia”.

Resaltó que las largas horas en el confesionario fortalecen el alma de los sacerdotes y hacen crecer el amor de Dios en sus corazones. Es el candado de la fidelidad. “El sacerdote que día a día dedica horas a las confesiones, garantiza su fidelidad y el Señor no lo abandona nunca”.

Instituto para la Familia

Por otro lado, el Pastor de Lima afirmó que el matrimonio pasa por una crisis y es permanentemente maltratado. Por tal motivo, pidió que este año inicie sus labores el Instituto para la Familia de la Arquidiócesis de Lima, que permitirá preparar con seriedad a cientos de matrimonios fieles y laicos, para que ayuden en las parroquias a dar las charlas preparatorias de manera responsable y así facilitar que los párrocos atiendan personalmente, o a través de sus vicarios, los pliegos matrimoniales.

El sacerdote no está solo

También destacó el sentido que tiene el sacerdote que enamorado de Cristo se entrega a los demás. “No es verdad que el sacerdote está solo. Esta solo el que se aísla de Dios, como consecuencia, se aísla de los demás y se encierra en sí mismo”.

Al concluir su homilía, el Arzobispo de Lima pidió por el surgimiento de nuevas vocaciones sacerdotales.

La Misa Crismal estuvo concelebrada por el Nuncio Apostólico en el Perú, Monseñor Rino Passigato; el Obispo Auxiliar de Lima, Monseñor Adriano Tomasi; el Obispo Emérito de Chachapoyas, Monseñor José Ignacio Alemany y el Obispo Prelado Emérito de Juli, Monseñor Raimundo Revoredo.

   
 

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