Lima, 21 de marzo de 2008

 
   
 

“En nuestra vida se va al amor por el dolor”

Durante la Misa de la Cena del Señor, en la cual el Cardenal Juan Luis Cipriani realizó el tradicional lavado de pies a doce ancianos del Asilo de las hermanitas de los Ancianos desamparados, el Arzobispo de Lima hizo un conjunto de reflexiones sobre el Sacramento de la Eucaristía, cuya institución por parte de Jesucristo, la Iglesia celebra un día como hoy, Jueves Santo.

El Arzobispo de Lima exhortó a los fieles a procurar educarse para ser más sensibles a las realidades espirituales. “En este mundo de imágenes y ruidos ¡Señor, ayúdanos a educar esa gran capacidad que tiene el ser humano de poder percibir el amor que va más allá de lo que se ve y toca!¡La belleza!¡El perdón!¡La alegría!¡el arrepentimiento!”.
 
“Esta generación tiene que hacer un serio esfuerzo para que el avance material no impida la grandeza del mundo espiritual. Recordemos la grandeza de la música, del arte y de la pintura. La grandeza de la lealtad y de la fidelidad. La grandeza de los actos interiores, en la cual uno se entrega por un ideal, ¡no por dinero! ¡Uno es fiel, por una honra que no tiene precio!¡Hermanos, hay valores que no se negocian!”.

El Arzobispo de Lima animó a los fieles a desarrollar la dimensión espiritual; de lo contrario, nuestra visión de la vida será material, chata y sin futuro. “Contempla a tus amigos con los ojos del corazón. Deja que la realidad te conmueva”, indicó

“El don de la Eucaristía tiene dos grandes dimensiones: el amor y el dolor. Esta es la clave para verdaderamente recibir con fe y dejar que la Eucaristía nos haga el mismo Cristo. Que Él habita en mí y yo en Él y que mi corazón sea el de Cristo y así los hombres nos tratemos como hermanos”.

El Cardenal Juan Luis Cipriani pidió no tener miedo a la dimensión del dolor que acompaña la existencia, en una época, en que se quiere evitar el sacrificio y todo lo que signifique sufrimiento y esfuerzo, cuando la tribulación y el dolor son parte de la vida de los hombres y es el camino para unirnos espiritualmente al amor de Jesús en la Eucaristía. 

“Cada vez que recibas la Eucaristía. Que el Señor te ayude a abrazarte a la cruz porque en Él, dolor y amor se han convertido en una única realidad. Me atrevo a decirte que ahí está el secreto de la felicidad cristiana, de ser sal y luz y que convoca a miles y millones de personas. Aprender que en nuestra vida se va al amor por el dolor. Cuando se sufre por amor, no hay dolor”, expresó.

El Arzobispo de Lima concelebró con el Nuncio Apostólico en el Perú, Mons. Rino Passigato. A la Celebración Eucarística asistió la Primera Dama de la Nación, Pilar Nores de García; el Ministro de la Producción, Rafael Rey, entre otras personalidades políticas y civiles.
 


   
 

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