Lima, 04 de mayo de 2008

 
   
 

“Jesús ilumina los ojos de nuestro corazón”

El domingo 04 de mayo, en la Santa Misa celebrada en la Basílica Catedral de Lima conmemorando la solemnidad de la Ascensión del Señor, el Cardenal Juan Luis Cipriani recordó a los fieles que “Jesús ilumina los ojos de nuestro corazón”.

Durante su homilía, el Arzobispo de Lima mencionó que “La fe empieza de un acto gratuito de Dios que porque quiere y a quien quiere ilumina, le da su sabiduría para que pueda asentir: sí, acepto, creo”, señaló.

“Hoy vemos que –como dice San Pablo– Jesús ilumina los ojos de nuestro corazón. El corazón tiene ojos y está hecho para amar a Dios sobre todas las cosas. Lo amo porque es Dios, por Él mismo, porque es la vida misma. Pensemos, hermanos, en estos contenidos de la fe para no ser superficiales. Es muy grande lo que ha hecho Dios enviando a su hijo Jesucristo, elevándolo a la derecha del Padre y la gran promesa que el Señor nos hace: la vida eterna”, prosiguió el Pastor de Lima.

Por eso, el Cardenal Cipriani invitó a los fieles a pensar en el cielo y la alegría eterna. “La Ascensión del Señor nos invita a pensar con más frecuencia en la vida eterna, en el amor de Dios. Que la sabiduría de Dios nos ayude a todos para poder entrar en esa realidad”, explicó.

“En esta solemnidad de la Ascensión, Jesús nos deja una tarea: llevar el amor de Dios con obras. Que se vea que estás con Cristo por tu manera de hablar, de pensar, de trabajar, de salir de ti mismo para darte a los demás. Hermanos, hoy el Señor nos invita a esa vida eterna por un camino bien concreto: a través del prójimo”, continuó el Arzobispo de Lima.

En ese sentido, el Pastor de Lima recordó la Gran Misión de Lima emprendida en la arquidiócesis el pasado 28 de abril como un claro ejemplo de esa fe demostrada con obras y a través del prójimo. “Esta misión que hemos empezado no es otra cosa que dar frutos de nuestro amor a Dios, si de verdad lo amamos: que se vea. Los animo en esta Gran Misión a llenarse de ese amor a Dios y a mostrarlo, que por tus obras puedan decir los demás: este cree y ama”, manifestó.

Finalmente el Cardenal Cipriani encomendó todas estas intenciones a nuestra madre la Virgen María. “Ayúdanos madre mía a buscar las cosas de arriba a través de esta vocación misionera”, concluyó.

   
 

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