Lima, 13 de mayo de 2008

 
   
 

“Aparecida es una voz de esperanza y una llamada a reforzar la identidad católica, la espiritualidad sacramental y la caridad”

El Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, Arzobispo de Lima, ilustra en una entrevista concedida a la Agencia Fides durante su estancia en Roma con motivo de la celebración del 50º aniversario de la Pontificia Comisión para América Latina, el sentido y el desarrollo de la Gran Misión de Lima, que él mismo ha convocado.

Eminencia, ¿podría explicarnos, a un año de distancia qué ha supuesto la V Conferencia General de Aparecida para el continente americano?

Aparecida es una voz de esperanza, de aliento y de puesta en funcionamiento. Es decir, Aparecida nos dice: ‘despierten que el Señor los está llamando’. Pienso que Aparecida tuvo un aspecto muy particular y por ello podemos llamarlo como la experiencia de Aparecida. Una experiencia motivada en parte por el lugar, por la adoración al Santísimo, por la Eucaristía diaria. Todo ello generó un clima de fervor que se plasmó en el documento final. Aparecida ha sido una invitación a salir al encuentro de Cristo. Se empieza a ser cristiano por una experiencia del encuentro con Cristo y esto fue precisamente lo que se experimentó en Aparecida.

Los principales aspectos que yo destacaría pues de la experiencia de Aparecida son tres. En primer lugar, una seria llamada a la formación, a la identidad del católico a todos los niveles. En segundo lugar, una fuerte llamada a la espiritualidad de la comunión, a la espiritualidad sacramental, eucarística con una fuerte carga espiritual. Y en tercer lugar, una clara propuesta de amor al prójimo, pues la caridad debe ser el distintivo de la acción social de la Iglesia en todos los temas.

La V Conferencia concluyó además con una invitación a realizar una Gran Misión Continental. Pero esta misión debe arrancar del corazón y de la mente de cada Pastor de cada Iglesia local. En definitiva es él el último responsable de la misión en su diócesis.

Lima ha sido la primera diócesis en comenzar esta Gran Misión, ¿cómo se está desarrollando? ¿Cuáles son sus objetivos?

Efectivamente en Lima comenzamos la Gran Misión con una Santa Misa celebrada en la Catedral el 28 de abril, Solemnidad de Santo Toribio de Mogroviejo, Patrono del Episcopado Latinoamericano. El desafío principal de la Gran Misión es intensificar con nuevo ardor y con expresiones sencillas la tarea de evangelizar, misión principal de la Iglesia, acercándonos más a la gente. Para ello se deben privilegiar las Escuelas parroquiales de formación de fieles laicos; así como, la catequesis de preparación para los sacramentos de la iniciación cristiana.

La Misión consta de varias fases. En la primera fase se están constituyendo escuelas de formación en las parroquias y movimientos. Los Movimientos y Congregaciones religiosas que realizan tareas pastorales en la Arquidiócesis fieles a sus carismas también organizarán sus respectivas escuelas de formación religiosa dedicando particular atención a la enseñanza de Religión en los Colegios, Institutos Superiores y Universidades. Hemos realizado una guía de animación y orientación para leer y poner en practica el contenido del Documento conclusivo de Aparecida en su capitulo 6º: “El itinerario formativo de los discípulos misioneros” y durante los primeros meses estamos potenciado la formación de los misioneros.

Luego pasaremos a las visitas no solo por las casas sino también por los hospitales, cárceles, colegios para que se generen en todos los lugares cenáculos; en decir, lugares donde la familia acoge la formación. Se formarán también cenáculos de barrio que se reunirán 2 veces por semana y en los que se medita la Palabra de Dios. Realizamos las visitas llevando unos pequeños folletitos que hemos realizado con diversos temas y terminamos realizando los cenáculos.

Todo esto será un gran esfuerzo durante el primer año. En la segunda etapa, que se iniciará el 27 de abril del 2009, se realizarán una serie de eventos para determinados grupos de personas. Por ejemplo tenemos previsto realizar un Encuentro de la Juventud, un Simposio sobre la Familia y Celebración Litúrgica, un Simposio Mariano y Celebración Litúrgica, Encuentro con el Mundo de la Cultura, Gran Concurso de Catequesis escolar, Encuentro con el mundo de la Salud, Simposio de Doctrina Social de la Iglesia, Encuentro con el mundo del trabajo.

Y por último en el Tercer Año tenemos previsto la realización de un Gran Congreso Eucarístico y Mariano. Para ello habrá jornadas eucarísticas y marianas preparatorias.

Por tanto en esta Gran Misión hemos buscado que sea todo muy práctico. No hay tantas estructuras, tan solo una Comisión central que es la encargada de definir las fechas, los temas y una Comisión Pastoral que va respondiendo a los requerimientos de cada momento. Buscamos que sea una misión para todos y de todos y por ello hemos tenido reuniones previas con todos los movimientos por separado.

¿Qué frutos espera de la Gran Misión de Lima?

Pedimos a Dios como fruto de esta Misión cinco cosas. En primer lugar, la participación fructuosa en la Misa dominical. Luego que haya un encuentro con Cristo vivo en la Adoración al Santísimo, y para ello, poner especial amor en las Capillas de Adoración al Santísimo. En segundo lugar, la recepción de los Sacramentos de la Iniciación; es decir, crear las condiciones para administrar los sacramentos, estos deben recibirse con la preparación bien hecha, sin retrasos innecesarios, más bien facilitando los horarios y atención que permita a los padres y padrinos asistir a las charlas preparatorias. En este sentido será también muy importante el tiempo que los sacerdotes dediquen a la administración del Sacramento de la Reconciliación para que la esperanza y alegría de la conversión impulsen la vida del cristiano. También buscamos que se rece el Rosario en familia; y, por último, el Voluntariado como forma de la Caridad. Esto último es también muy sugestivo, hay mil formas de servicio a los demás, sea visitando las barriadas, con la catequesis, visitando enfermos, ancianos o presos... No queremos que se limite a una especie de ideología sino que den realmente de su tiempo, que den algo de sí mismos.

Agencia Fides

   
 

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