Lima, 25 de mayo de 2008

 
   
 

Multitudinaria celebración del Corpus Christi en Lima

Con una multitudinaria misa y procesión Eucarística donde asistieron miles de fieles de las parroquias, hermandades, archicofradías, comunidades religiosas, Fuerzas Armadas y policiales así como colegios estatales y particulares de la capital, la ciudad de Lima rindió homenaje y adoración a Jesús Eucaristía en la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo (Corpus Christi).

El Cardenal Juan Luis Cipriani, quien presidió la Solemne Eucaristía agradeció la participación de miles de fieles e impartió la bendición a la ciudad de Lima junto con el saludo del Papa Benedicto XVI, a quien recientemente pudo saludar en la ciudad de Roma y por quien pidió oraciones a los católicos congregados en la Plaza de Armas de Lima.

En su homilía, el Arzobispo de Lima pidió a los cristianos poner la fe en práctica a través del cumplimiento de los mandamientos. “Yo creo en cada uno de los mandamientos de la ley de Dios, creo que son el camino para ser feliz, creo que son el camino para formar una verdadera sociedad cuando el Señor dice: “Honrad al padre y a la madre”.

“Amar a los padres y educar a los hijos no es una idea, creo que Dios me está revelando algo que es de Ley natural: que los padres estén unidos uno con una para toda la vida; y, que esos padres tengan como responsabilidad principal educar a sus hijos, y los hijos amar, obedecer y ayuda a sus padres a lo largo de la vida”.

Asimismo, señaló que los abuelos son la memoria histórica de un tiempo en el que se olvida todo. “Y son ellas y ellos los que nos recuerdan el amor a Dios, la fe en la oración, que hay que educar a los hijos. Ahora, esos abuelitos pasan a ser parte importante de ese cuarto mandamiento”, expresó.

El Cardenal Cipriani también recordó la repercusión que puede tener en una sociedad la práctica del séptimo mandamiento: No robar. “Tenemos fe en que ser honrados es bueno, que el corromper a otro con el dinero hace daño, estropea la vida, la familia, la sociedad y el mundo entero”, dijo.

Señaló que la fe no es solo es en la Eucaristía y en la oración, también la fe es esos aspectos de la vida de la sociedad. Amar a Dios, no engañar, ser honestos, educar a los hijos, cuidar la familia. Si tenemos fe en Dios, que nos ha regalado unos mandamientos, que nos ha dejado unos sacramentos, entonces, con mucha confianza vamos por ese camino. ¡Hermanos, hay que tener fe viva, fe práctica. No basta decir: “tengo fe”, hay que ponerla en práctica!, insistió.

La Eucaristía: Fortaleza de la Gran Misión de Lima

“La Gran Misión de Lima, que hemos empezado todos, nos quiere enseñar a vivir de una manera cristiana. Esa gran cruzada de una cultura cristiana, de que la expresión de la fe que no se expone, se propone, se ofrece, pero con toda libertad, para decirle a todos: la familia es esencial, no puede faltar en el proyecto de una sociedad, que la honradez no puede faltar en ningún proyecto de desarrollo, que la dimensión moral; es decir, el bien y el mal, deben tomarse en cuenta en cualquier proyecto, no es algo sólo para la sacristía, ni para un grupo de gente”, expresó el Pastor de Lima.

El Cardenal Cipriani mencionó que “el mundo de hoy está olvidando la dimensión moral y ética, del desarrollo y bienestar. Ahora “Todo vale si tiene éxito”. Eso es muy malo, hace mucho daño. El centro de todo desarrollo tiene que ser el respeto a cada persona desde su concepción. Las políticas tienen que proteger y promover la vida humana. Toda la dimensión legal debe proteger, promover y custodiar la familia. Todo deseo de progreso debe abrir las puertas al derecho natural de alimentarse, de poder acceder a una vivienda, de poder circular por las calles libremente”.

Manifestó que todo tiene arreglo delante de Dios si somos humildes, si sabemos pedir perdón, si sabemos convertirnos, aunque nuestros males sean enormes, aunque pensemos que lo que hemos hecho es muy malo. Nuestra religión desde la Cruz te estira la mano. “¡Ánimo! Estoy yo”, nos dice Jesús para perdonar.

“Este sacramento tan maravilloso como es la Confesión, se está promoviendo en esta Gran Misión de Lima en todas las parroquias de una manera tan generosa. Por eso, invito a los sacerdotes a ayudar mucho a la gente porque todos están deseando acudir a ese sacramento que les da paz, alegría y que les invita a tener la valentía de pedir perdón  a Dios”.

El Cardenal Cipriani también indicó que la vida humana ha adquirido por la Eucaristía un sentido divino. No sólo es la ley que debo cumplir, no sólo es la dignidad y la estima, es mi vida, el amor a mis hijos, mi trabajo, mi enfermedad y todo se convierte en un momento de encuentro con Cristo. “Esa dimensión de la vida se ha perdido, muchas veces nos estamos quedando sólo en que la vida vale lo que tiene resultado, si me pagan bien, si me reconocen, si tengo poder, si gano a otros, si me gusta y si me divierte”.

Hermanos, hay algo mucho más profundo en tu vida que debes rescatar. “Hay un algo divino en todas la realidades humanas que nos toca a cada uno descubrir en todo lo que hacemos”, expresó.

Finalizada la Misa, el Santísimo Sacramento partió en procesión desde la Catedral de Lima en un anda Eucarística especial, siguiendo un recorrido alrededor de la Plaza de Armas donde se rezó por la Patria; la Iglesia; la Familia y las vocaciones.

Durante la procesión, Jesús Eucaristía recibió el homenaje de Palacio de Gobierno a través de los Húsares de Junín y de la Municipalidad de Lima por parte del Alcalde de la Comuna Limeña, Luis Castañeda Lossio.

La Alfombra floral de la orden Mercedaria, colocada debajo de la Estación Eucarística del Pasaje Olaya, en el Jirón Huallaga, resultó ganadora del concurso de Alfombras florales organizado por el Arzobispado de Lima este año.

   
 

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