Lima, 12 de noviembre de 2008

 
   
 

“La Eucaristía era el fundamento de la vida interior de la Madre Teresa”

En la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima se llevó a cabo recientemente la presentación de libro: “Ven, sé mi luz. Las cartas privadas de la Santa de Calcuta”, a cargo de los sacerdotes Donato Jiménez O.A.R. y Carlos Rosell De Almeida.

“En la vida de la Madre Teresa se percibe la primacía de la vida interior. Ella remarcaba que no es factible darse sin medida a los demás, si no existe antes una sólida vida interior. La Eucaristía era el fundamento de la vida interior de la Madre Teresa”, expresó el Padre Rosell De Almeida.

“Su amor a la Eucaristía nos enseña que el contacto con el ‘Pan Vivo’ bajado del cielo es siempre impulso para la caridad, pues la Eucaristía lleva consigo el compromiso por los demás”.

El Padre Carlos Rosell de Almeida señaló que en las cartas privadas de la Madre Teresa se puede deducir como eje central alrededor del cual se entiende toda la vida de la Santa de Calcuta su amor a Jesús. La Madre Teresa amó a Cristo hasta el extremo.

“A su vez, su amor a los más necesitados es fruto del amor a Jesús. Es la consecuencia de un corazón que se desborda de amor a Dios. La Madre Teresa había descubierto el angustioso disfraz de Jesús en los rostros de los pobres. Para ella, los pobres nunca fueron números. Cada uno de ellos era único e irremplazable”, añadió.

También la Madre Teresa participó del abandono de Cristo en la Cruz. Según el Padre Almeida, ella vivió la paradoja cristiana. La cruz y la alegría no se repelen como el polo negativo y el positivo en las leyes de la física. Al contrario, la alegría cristiana tiene sólidas raíces en forma de Cruz. Por eso, la alegría y la bondad surcan toda la vida de la Madre Teresa. Ella quería ser sonrisa para los demás aunque en su interior sufría intensamente. De esta forma, la Madre Teresa nos enseña que la alegría es el distintivo del cristiano. Solo así podemos hacer verdadero apostolado.

Indicó que en las cartas privadas de la Madre Teresa se encuentra también la dulce línea mariana. La Santa de Calcuta no fue menos que los demás santos de la Iglesia: marianos de corazón. Muchas veces, el consejo de la beata será aferrarse al Rosario, acudir a la Virgen, consagrarse a Ella. La Santa de Calcuta sabía muy bien que María Santísima es el camino seguro para el encuentro con Cristo; en efecto, ella invitaba a acudir a quien nos conduce indefectiblemente al Señor. 

Por su parte, el Padre Donato Jiménez afirmó que “este no es un libro sobre una gigantesca aventura humanitaria, aunque sea tan admirable y heroica. Es un libro que cuenta la biografía del alma de una santa que ve a Dios; otra “Historia de un alma”, con la que quiso hacerse tocaya de Santa Teresita de Lisieux;  y  cuenta los latidos de un corazón que no descansó hasta entregarse siempre y todo a cada pobre y abandonado”.

“Esta dedicación o consagración de amor a los más pobres la designa Madre Teresa como “la llamada dentro de una llamada”. Ella era fiel, feliz y había hecho además un voto privado de no negarle nada a Jesús. Era el secreto de su entrega total y más intensa al Señor. Madre Teresa discurría con esta lógica simple: ¿Por qué debemos darnos totalmente a Dios? Porque Él se ha dado a Sí mismo totalmente a nosotros. Darnos del todo a Dios es el medio para recibir del todo a Dios mismo”, concluyó.
   
 

Sala de Prensa
Plaza Mayor s/n. Lima. Tlf. 427-1217
prensa@arzobispadodelima.org

   
 

[Notas del Arzobispado de Lima] [Homilías del Cardenal Cipriani]
[El Santo Padre] [Archivo Arzobispal] [Notas sobre el Legado Riva Agüero]