Lima, 23 de setiembre de 2008

 
   
 

“A ejemplo de San Juan Macías, seamos discípulos en la Gran Misión de Lima”

“En la Gran Misión de Lima seamos misioneros para que, llenos de amor a Jesús y de dolor por nuestros pecados, vayamos por las casas, calles y escuelas propagando el Evangelio”, exhortó el Cardenal Juan Luis Cipriani durante la Santa Misa que presidió el lunes 22 de septiembre en la parroquia San Juan Macías, con ocasión de la Fiesta del santo patrón de dicha comunidad de San Luis.

El Pastor de Lima recordó el ejemplo que nos dejó San Juan Macías, quien con una sencillez encomiable comenzó una vida de oración, penitencia, sacrificio, amor al prójimo, que hace posible que aunque hayan pasado más de cuatrocientos años, seguimos recordándolo como si fuera ayer.

“Sabemos que Juan Macías tenía una profunda vida de penitencia. Seamos personas a quienes nos duela el pecado. ¡Qué te duela! No te desanimes, no pienses que si reconozco el pecado me voy a sentir mal. ¡No!, el Señor rechaza al pecado, pero ama al pecador arrepentido”, reflexionó.

El Arzobispo de Lima mencionó que extraña el “viejo barrio limeño”, en el cual se desarrollaba una vida sencilla por las calles, en la que eran muy cercanos los vecinos y la vida en comunidad.

Por ello, recordó que la Gran Misión de Lima es una oportunidad para “volver a eso, para que todos ustedes en la parroquia vuelvan a ser ése barrio, unas charlas, ayudar a los enfermos, a llevar esa catequesis, esa comida a aquella familia que no tiene, a acompañar aquél otro que está enfermo, para entre todos cuidar a la juventud. ¡Todo eso es Iglesia!”, exhortó.

“Te pregunto: ¿tú no crees que a ti también el Señor te guía?, no dejemos la santidad de San Juan Macías como un hecho que se festeja, pero para otros. A mí me anima pensar que también nosotros somos objetos de ese amor de Dios, y que el Señor -como decía Madre Teresa de Calcuta- tiene sed de tu amor. Está esperando de nosotros -que no somos nada-, una sonrisa, una palabra, un sacrificio, porque Él nos ha enseñado la escuela del amor de Jesús que es la escuela de la cruz y del sufrimiento”, culminó.

Concelebraron con el Arzobispo de Lima; el Padre Raúl Pereyra, párroco de la comunidad de San Juan Macías, y el Padre Braulio Espinoza, vicario parroquial. Durante la Santa Misa estuvo presente una reliquia del santo patrón de la parroquia delante del altar.

Estuvieron presentes también los miembros de la Hermandad de San Juan Macías, los miembros de la Hermandad del Señor de los Milagros de Túpac Amaru (San Luis); así como un grupo de religiosas Misioneras de la Caridad de la congregación fundada por la Beata Madre Teresa de Calcuta.
   
 

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