Lima, 10 de abril de 2009

 
   
 

“Ante la Cruz no podemos ser neutros”

Durante su reflexión en el tradicional Sermón de las tres horas o de las siete palabras, el Cardenal Juan Luis Cipriani invitó al pueblo de Dios a meditar sobre la pasión y la muerte de Jesús. “Tengamos un crucifijo para que nos acompañe siempre; y así, al besarlo al levantarnos y al acostarnos veremos como cambia nuestra vida”.

El Arzobispo de Lima manifestó que el sacrificio cuesta, porque cuesta ser un buen padre de familia, una buena esposa, a la juventud portarse bien; trabajar todo el día y recibir un salario bajo, o ver en nuestra vida que las cosas no nos salen bien”.

También mencionó que ante la Cruz no podemos ser neutros. “No seamos como Pilatos que quiso ser neutro al lavarse las manos, quiso quedarse afuera, pero lo peor que hizo fue colaborar contra la justicia por el conformismo,  por cuidar su carrera y por el miedo a quedar mal”.

“Cuantas veces la cruz aparece de modo inesperado, ya sea través de un familiar que se enferma, una criatura que de pronto tiene un problema o una muerte inesperada”.

“Aprendamos a amar”

Por otro lado, el Cardenal Cipriani pidió al Señor que no nos deje ser agnósticos, que no nos haga insensibles, que nos de un corazón de carne que sabe amar, ora, sufre, ríe y ayuda. Un corazón que sabe ir en busca del prójimo a cualquier hora, que no duerme cuando ve el dolor ajeno y que pide ir detrás del Altísimo.

Indicó que “amar duele. Decir la verdad, duele. Vivir la justicia, duele. Hacer el bien, duele. Ayudar a los demás, cansa, pero uno se sobrepone. La cruz es la escuela. Aprende a amar, no tengas miedo a sufrir”.

“¡Atrévete a darle un abrazo a tu enemigo, atrévete a decir la verdad, aunque te cueste el trabajo, la honra y el prestigio. Ten el coraje de dar de lo tuyo y no lo que sobra a aquel que no tiene que comer. Solo te atreverás, si sabes mirar a Cristo, porque esa cruz es la única que puede cambiarte el corazón!”, exhortó el Pastor de Lima.

“Dios es justicia”

El Arzobispo de Lima  también afirmó que una justicia que tarda vuelve a crucificar a Jesús. Una justicia que se vende y que abusa de la debilidad de los pobres, que hace que sea muy difícil para que una familia alcance lo que es de ella, porque la justicia de hace demasiado larga, las colas demasiado largas y las coimas demasiado grandes.

“Una justicia así no es justicia, y una sociedad así es cruel e inhumana. Jesús desde la cruz nos recuerda que hay una justicia eterna que está iluminada por el amor. Dios es justicia, Dios crea justicia, este es nuestro consuelo y nuestra esperanza”.

Las siete Palabras en la Catedral de Lima

La sexta palabra de Jesús “Todo está cumplido” estuvo a cargo de Monseñor Raúl Chau, Obispo Auxiliar Electo de Lima, quien animó a los fieles a cumplir la voluntad de Dios  a través de la obediencia a Jesucristo, a la Iglesia, al Papa y a sus pastores.

El padre Armando Chico, párroco de San Pablo y Nuestra Señora del Carmen, tuvo a su cargo la quinta palabra de Jesús “Tengo sed” e invitó a todos  a saciar la sed de Cristo con una vida llena de frutos y de santidad a través de la oración, del diálogo con el Señor, con el sacramento de la Reconciliación y con el apostolado. También pidió defender el derecho a la vida de los no nacidos.

La cuarta palabra de Jesús “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?”, fue comentada por Monseñor Adriano Tomasi, Obispo Auxiliar de Lima, quien manifestó que Dios nunca nos abandonará, siempre nos brindará su compañía y su amor, y una muestra de ello es el Señor de los Milagros, en donde encontramos la fe, la esperanza y la vida.

El comentario de “Mujer, he ahí a tu hijo, Hijo he ahí a tu madre” (Tercera palabra) estuvo dirigido por Monseñor Pedro Hidalgo, Rector de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima y Párroco de Santiago Apóstol de Surco, quién señaló que Jesús nos regala su Madre porque necesitamos de su inspiración y ayuda para cumplir el plan de Dios. Con Ella brota la esperanza y la fortaleza, porque en el camino de la fe siempre aparecerán debilidades y tentaciones.

Monseñor Guillermo Abanto, Obispo Auxiliar Electo de Lima, tuvo a cargo la segunda palabra de Jesús “En verdad, en verdad te digo: Hoy estarás conmigo en el paraíso” y comentó que el paraíso es la verdadera meta de nuestro peregrinar terrenal. Nunca debemos desconfiar de la misericordia de Dios, pero debemos acercarnos a Él con arrepentimiento, sinceridad y dolor de corazón.

Finalmente, la primera palabra de Jesús “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”,  fue comentada por el padre Segundo López, párroco de San Pablo de la Cruz quien manifestó que cuando el hombre peca nos sabe el verdadero amor que rechaza y el pecado nos impide ver a Dios; y mientras no tengamos conciencia de que debemos cortar con el pecado, no sabremos lo que estaremos haciendo.

Celebración de la Pasión del Señor

Más tarde y con la presencia del Nuncio Apostólico en el Perú, Monseñor Bruno Musaró se celebró en la Basílica Catedral de Lima la Pasión del Señor. El Cardenal Juan Luis Cipriani presidió la adoración de la Cruz. También participaron los obispos auxiliares, Mons. Raúl Chau y Mons. Guillermo Abanto; el Canciller del Arzobispado de Lima, Padre Alberto Maraví así como otros sacerdotes de la Arquidiócesis de Lima. Concluido el acto, la imagen del Señor de los Milagros retornó al templo de las Nazarenas.

Mañana será la Vigilia Pascual a las 8:00 de la noche en la Catedral de Lima. Más información en www.arzobispadodelima.org/semanasanta2009
   
 

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