Lima, 06 de diciembre de 2009

 
   
 

Monseñor Tomasi agradeció a todas las personas e instituciones que trabajan en favor de los enfermos

El 06 de diciembre, Segundo Domingo de Adviento, el Obispo Auxiliar de Lima, Monseñor Adriano Tomasi presidió la Santa Misa en la Basílica Catedral con la participación de las autoridades y miembros del Centro Nacional del Voluntariado (CENAVOL), así como de los hermanos de la Vicaria Pastoral Arquidiocesana de la Salud.

Al celebrarse el Día Internacional del Voluntariado, el Obispo Auxiliar de Lima manifestó que el Papa Benedicto XVI en diferentes oportunidades ha agradecido el servicio que realiza el voluntariado del mundo y les pide que sean siempre promotores activos de una solidaridad concreta, que rechaza todos los egoísmo, injusticias, discriminaciones e indiferencias”.

“El Santo Padre les pide también que sean siempre, y en todas partes, instrumentos de paz para construir y difundir con paciencia y perseverancia la justicia, la igualdad, la libertad, la reconciliación, la acogida y el perdón en toda comunidad, mediante el testimonio y su caridad en el voluntariado”, expresó.

Monseñor Tomasi  mencionó que el Cardenal Juan Luis Cipriani, al comentar la Carta Encíclica del Papa “Caritas in Veritate”, señala que el voluntariado alimenta y acrecienta nuestra calidad humana porque fomenta las relaciones interpersonales; por eso, la Iglesia Católica lo respalda y promueve siempre como una forma eficiente para suscitar un auténtico humanismo cristiano.

“El Arzobispo de Lima añade que en este mundo globalizado el voluntariado genera un microclima muy favorable, porque nos une y nos impulsa a todos a dar vida  a algo de ella a favor del prójimo, dedicando generosamente tiempo esfuerzo, dinero, preocupaciones, cansancio y sacrificio; y a veces, recibiendo humillaciones, incomprensiones e ingratitudes”, mencionó Monseñor Adriano Tomasi.

Asimismo, señaló que el Pastor de Lima les invita a recordar que la solidaridad, inspiradora del voluntariado, nos es dar al otro lo que nos sobra, sino el impulso a darle de lo que duele desprendernos, de lo que hace sentir más hermano de aquel a quien animamos y ayudamos, haciendo de nuestra acción más creíble a Cristo que se ha encarnado para decirnos que está siempre en aquel que está necesitado, enfermo, discriminado o preso.

El Obispo Auxiliar de Lima agradeció a los voluntarios y pidió a Dios que en nuestro país el ejército de la solidaridad del CENAVOL crezca cada vez más en número, capacidad y calidad de entrega.

Vicaría Pastoral  Arquidiocesana de la Salud

Participaron también de la Eucaristía los hermanos de la Vicaria Pastoral Arquidiocesana de la Salud, acompañados de su capellán Padre Alfonso de la Cruz, quienes se unieron a la conmemoración del “Día Mundial de la Lucha Contra el Sida”, celebrado a nivel mundial el pasado 1 de diciembre.

El Obispo Auxiliar de Lima señaló que la Iglesia Católica en todo el mundo es la institución que más trabaja en bien de los enfermos y los acompaña dándoles dignidad.

Monseñor Adriano Tomasi agradeció en nombre del Cardenal Juan Luis Cipriani y de los Obispo Auxiliares de Lima, Monseñor Guillermo Abanto y Raúl Chau, a todas instituciones y personas que se dedican a la atención de los hermanos que sufren esta enfermedad en nuestro país; y, a los profesionales dedicados a combatir y a sanar esta enfermedad.

“En especial, agradezco a las instituciones de la Iglesia y a las personas que dedican su acción y su vida a servir a Cristo en estos enfermos llevándoles gracia y esperanza., así como a los ministros de la Pastoral Arquidiocesana de la Salud”, concluyó.

   
 

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