Lima, 21 de diciembre de 2009

 
   
 

Navidad es la respuesta de Dios al Drama de la humanidad

Belén, como símbolo de la paz, fue el tema que el Santo Padre propuso el último domingo 20 en el Ángelus a los fieles reunidos a mediodía en la Plaza de San Pedro.

El Papa se refirió a la liturgia de hoy en la que el profeta Miqueas invita a mirar a Belén Efrata, "la menor entre las familias de Judá, de la que saldrá  aquel que ha de dominar en Israel", y recordó que "Belén es también una ciudad-símbolo de la paz, en Tierra Santa y en todo el mundo".

"Desgraciadamente en nuestros días -prosiguió- no representa una paz alcanzada y estable, sino una paz arduamente buscada y esperada. Dios, sin embargo, no se resigna nunca a este estado de cosas, por eso también este año en Belén y en el mundo entero se renovará en la Iglesia el misterio de Navidad, profecía de paz para todos los seres humanos, que compromete a los cristianos a calarse en las cerrazones, en los dramas, a menudo desconocidos y ocultos, y en los conflictos del contexto donde viven, con los sentimientos de Jesús, para transformarse en cualquier lugar en instrumentos y mensajeros de paz, para llevar amor donde haya odio, perdón donde haya ofensas, alegría donde haya tristeza y verdad donde haya error, según las hermosas frases de una famosa oración franciscana".

"Hoy, como en la época de Jesús, la Navidad no es un cuento de niños, sino la respuesta de Dios al drama de la humanidad en busca de la paz verdadera. "Él mismo será la paz, dice el profeta refiriéndose al Mesías. Nuestra tarea es la de abrir de par en par las puertas para acogerlo. (...) ¡Feliz Navidad a todos!", concluyó el Santo Padre.

Extraído del servicio del VIS del 20 de diciembre de 2009

   
 

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