Lima, 01 de enero de 2009

 
   
 

“Si apagamos las luces de la fe, el mundo es horrible”

Las congregaciones religiosas de la Arquidiócesis de Lima sostuvieron una reunión con el Cardenal Juan Luis Cipriani, para saludarlo por las Festividades de la Natividad del Señor y su 65 onomástico, en un encuentro que se realizó en el auditorio “Pacem in terris” del colegio Juan XXIII de San Miguel, el martes 30 de diciembre.

El Pastor de Lima les expresó a los religiosos que cada año espera con mucha ilusión este día para encontrarse, “para escuchar con tanta alegría sus cantos y sobre todo para que compartamos juntos el día de Navidad”.
 
El Arzobispo de Lima también compartió algunas reflexiones con los religiosos a propósito de la Natividad del Señor. “El clima de gracia de la vida de Cristo en el mundo es bellísimo. Jesús es, no participa del ser; por lo tanto no es que esté alegre, es la alegría; no es que sea bello, es la belleza; no es que sea bueno, es la bondad; ese clima que se estrena en cada Navidad nos lleva a querer contemplar las cosas con otros ojos”.
 
“En estos tiempos vivimos en un mundo que han apagado las luces. Si apagamos las luces de la fe, el mundo es horrible. Si apagamos las luces de la fe en la familia, la familia se desintegra; si apagamos las luces de la juventud, entonces es una suma de problemas. ¿Qué fueron los santos?, entre otras cosas, enormes luces que a mitad del camino, de pronto se encendió una luz que deslumbró a millones. ¿A cuánta gente ha deslumbrado San Francisco de Asís, Juan Pablo II?”, reflexionó.
 
Asimismo, exhortó a los superiores de las diversas órdenes a ser exigentes son sus vocaciones. “Exijan trabajo, horario, limpieza, orden, fraternidad, transparencia, exijan y verán como brotan.Sí podemos, hay que proponerse a retomar ese camino de belleza interior, de cariño al Niño y a la Virgen”, señaló.
 
Finalmente, el Cardenal Cipriani recordó que este mundo ha perdido algunas capacidades humanascomo la conmoción, el asombro, el gozo, el dolor, la ternura; animando a los religiosos a superar el panorama de riesgo y de ir en un constante contracorriente.  

“Los animo a que este año sea un despliegue de voluntariado, pedirle tiempo a la gente para que lo dedique al prójimo. Dedica tu tiempo a los demás, sin tanta organización. Conmueve, convoca, anima y déjalos hacer. Anima a las familias, a los jóvenes, ¡ánimo!, nuestras puertas son el mundo. Si estamos entregados será una maravilla. Va a ser un año estupendo para generar esta preocupación por el prójimo en mil formas de voluntariado”, culminó.

   
 

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